Opositores afirman que destrucción de obras es una ‘barbarie’

 6 mayo, 2014
La Concha Acústica es una de las obras más grandes de Managua. Hoy se encuentra en demolición pues el Gobierno argumenta que sufrió severos daños durante la actividad sísmica de abril pasado.
La Concha Acústica es una de las obras más grandes de Managua. Hoy se encuentra en demolición pues el Gobierno argumenta que sufrió severos daños durante la actividad sísmica de abril pasado.

Managua

La decisión de la Alcaldía de Managua, afín al gobierno sandinista de Daniel Ortega, de derribar dos famosas estructuras por supuestos daños causados por recientes sismos, motivó polémica y suspicacias entre sectores de oposición que calificaron la medida de "barbarie".

El Faro de la Paz, un monumento construido por el gobierno de la expresidenta Violeta Chamorro (1990-1997), como símbolo del fin de la guerra que vivió el país en la década de 1980, ya fue derribado tras una serie de sismos que sacudieron al país desde el 10 de abril anterior.

La Concha Acústica, en proceso de demolición, es un anfiteatro ubicado en el malecón de Managua para promover la cultura, construido con apoyo financiero del gobierno de Taiwán durante la administración municipal del disidente sandinista Herty Lewites, ya fallecido.

Junto a éstas dos, cerca de 50 estructuras han sido demolidas, incluidas algunas ruinas que quedaron del terremoto de diciembre de 1972 que devastó la capital nicaragüense, porque las autoridades municipales las consideraban peligrosas para la población, dada la gravedad de los daños que sufrieron.

"Yo tengo mis serias dudas de un supuesto estudio técnico que tienen, queremos que lo presenten (...) para ver si ameritaba la urgencia de derribar estas obras", declaró el concejal liberal opositor Omar Lola.

Lola dijo que la demolición fue "una barbarie" ordenada por la comuna, motivada por la intención de hacer desaparecer las obras que hicieron las administraciones anteriores.

En tanto, el diputado sandinista Jacinto Suárez, defendió la medida y dijo que si las obras implicaban un peligro para la población, la necesidad "era obvia".