Tico pretendía escapar hacia Nueva York con su familia, sin embargo vuelo fue cancelado a última hora

Por: Carlos Láscarez S. 11 septiembre

El periodista costarricense Ronny Rojas Hidalgo, radicado en la ciudad de Miami, soportó los embates del huracán Irma en el piso 20 de un edificio de Brickell, un distrito de esa urbe de Florida.

Rojas, quien labora para la cadena Univisión, recordó este lunes que quedarse en Brickell fue accidental, ya que él y su familia querían huir; sin embargo, el vuelo que pudieron comprar para Nueva York fue cancelado a última hora.

"Nos cancelaron el viernes y ya no había hoteles disponibles en ningún lugar; es decir, a cientos de kilómetros a la redonda. No quisimos manejar hacia el norte, a otro estado, porque había escasez de gasolina y las carreteras estaban colapsadas, así que decidimos quedarnos en la ciudad", manifestó Rojas.

En Miami Beach, las palmeras sucumbieron ante los fuertes vientos la mañana del domingo.
En Miami Beach, las palmeras sucumbieron ante los fuertes vientos la mañana del domingo.

Una vez que corroboraron que no podían abandonar la ciudad, Ronny y su esposa, Jenny Monge, corrieron al supermercado, donde compraron mucha agua y comida que no fuera perecedera, además de baterías para una linterna, entre otros artículos.

"El principal riesgo que corríamos es que se inundara la ciudad y quedáramos aislados en la casa por varios días. Pero con comida y agua podíamos aguantar. Lo que más nos costó conseguir fue agua, ya que la gente se la había llevado casi toda. Pudimos encontrar algo y en recipientes recolectamos más. Calculo que teníamos para un par de semanas", añadió el periodista especializado en investigaciones.

Sobre la cantidad de personas que abandonaron Brickell, calculó que un 70% lo hicieron.

Otra preocupación que tenían los Rojas-Monge era la incertidumbre de si los ventanales de su apartamento iban a soportar los fuertes vientos.

Explicó que pese a que los edificios fueron construidos luego del paso del huracán Andrew (agosto de 1992) con nuevos códigos de seguridad, nunca habían sido puestos a prueba para conocer si realmente aguantarían.

"Decidimos hacer un pequeño refugio cerca de la puerta y lejos de las ventanas. Ahí pasamos la mayoría del tiempo, digo desde la madrugada del domingo y durante todo el día. Al final, el huracán se desplazó hacia el oeste; al otro lado del estado, así que no pegó con tanta fuerza como se esperaba. Pero sí fue duro, igual", aseveró Rojas.

Una grúa que trabaja en la construcción de un edificio, en el centro de Miami, no soportó la fuerza del viento.
Una grúa que trabaja en la construcción de un edificio, en el centro de Miami, no soportó la fuerza del viento.

"Los fuertes vientos comenzaron desde el sábado por la mañana, pero la diferencia se sintió durante la madrugada del domingo. A eso de las 2 a.m. el viento y las lluvias se volvieron violentas, con ráfagas de más de 120 km/h. El huracán tocó Florida a las 8 a.m.El edificio se movía de un lado a otro por el fuerte viento, pero era la oscilación normal en estos casos. Ese movimiento se mantuvo hasta primeras horas de la tarde. Uno se asusta un poco, ya que se escuchaba un crujido extraño", manifestó.

Debido a que habita a tres calles del mar, pudo observar cómo el agua comenzó a entrar por una calle e inundar parte de la ciudad. Luego vio pasar algunos botes que fueron arrancados de una marina cercana, arrastrados por el viento.

"Muchos árboles se cayerón aquí, algunas ventanas del Banco de América cedieron y rompieron. También cayeron un par de grúas en unos edificios en construcción. La luz se fue en un par de ocasiones, pero en cuestión de minutos regresaba", explicó.

Con relación al trabajo, Rojas explicó que la sede de Univisión estaba a unos 15 kilómetros de su residencia, por lo que parte del equipo (la mayoría periodistas sin hijos) se quedó allá todo el fin de semana, en una especie de lockdown (reclusión temporal), donde dormían, comían y reporteaban mientras pasaba la emergencia.

"En el caso del resto del equipo, que tenemos familia, nos quedamos en casa o la mayoría buscó refugio en otros pueblos o estados. Desde ahí trabajaron los que pudieron. Todos los que viven en Miami Beach debieron evacuar. Al final yo fui uno de los pocos que nos quedamos en la ciudad", recordó Rojas, una vez que la ciudad volvió a la normalidad.

Sobre el amanecer de este lunes, el periodista, oriundo d ela zona de Los Santos, indicó que la ciudad amaneció tranquila y un poco vacía, en espera de que el aeropuerto de Miami abra este martes. Lo que si fue notorio en las calles fueron los trabajos de limpieza y equipos reparando los daños en los edificios.

También diversas cuadrillas cortando los árboles caídos y muchas gente en las calles tomando fotos.

"Aún quedan muchas personas sin electricidad, por lo que se estima que estarán así buena parte de la semana. En la marina quedaron varios botes hundidos. Habrá que esperar varios días antes de que reanuden las clases, especialmente en Miami Beach, donde los daños son mayores", mencionó Rojas.