1 septiembre, 2015

Ciudad de Guatemala. AFP. Los problemas de pobreza, violencia, drogas y emigración ilegal que agobian a Guatemala quedaron marginados de la campaña para las elecciones generales del domingo, dominadas por las denuncias de corrupción que persiguen al gobierno del presidente Otto Pérez.

La apatía hacia la clase política creció luego que el mandatario fue vinculado como cabecilla, junto con su exvicepresidenta Roxana Baldetti, de una red de defraudación aduanera cuya revelación hundió al país en una crisis política.

Luego de la denuncia, los 14 candidatos a la presidencia centraron sus baterías en la lucha contra la corrupción, sin propuestas para combatir la pobreza, que afecta al 54% de los 15,8 millones de habitantes, y la migración ilegal de miles de personas hacia Estados Unidos en busca de una vida mejor.

La exigencia de transparencia también desplazó de la agenda electoral la ola de violencia que deja unos 6.000 muertos cada año, y el ataque al narcotráfico, que junto con las violentas pandillas son responsables de la mayoría de los crímenes, según las propias autoridades.

El director del Centro Internacional de Investigaciones de Derechos Humanos (CIIDH) , Jorge Santos, afirmó que, por el momento, “existe una ausencia en la discusión política partidaria de los problemas estructurales” que afectan el país.

Eso demuestra –dijo– que en Guatemala “no existen estructuras de organizaciones políticas fuertes que tengan un plan de trabajo”, sino, más bien, “maquinarias fabricadas solo para el proceso electoral”.

“Ante el hallazgo de la corrupción, modificaron la oferta porque son oportunistas y dejan por un lado temas fundamentales como el combate a la pobreza y las drogas”, afirmó.

Este lunes, el mandatario aseguró que no recibió “ningún centavo” de la red que orquestó una estafa millonaria en las aduanas y descartó renunciar al cargo, como le exigen ONG, estudiantes, cámaras empresariales y manifestantes indignados con el fraude.

El presidente brindó su primera conferencia de prensa desde que fuera señalado por la Fiscalía como cabecilla del grupo delictivo.

Para Manfredo Marroquín, director de Acción Ciudadana , capítulo local de Transparencia Internacional, el descontento se explica por cuanto hay “hartazgo del sistema de gobierno mafioso que se implantó en Guatemala desde hace más de 30 años”.

“Es un proceso de acumulación y estalla porque hay cansancio, agotamiento por las mafias que básicamente capturaron el Estado y sus instituciones para hacer negocios”, expresó Marroquín.

“Básicamente la corrupción se comió literalmente al Estado” y el nuevo gobierno que asumirá el 14 de enero próximo llegará con “mucha precariedad y con todos los servicios públicos colapsados”, lamentó.

Asimismo, Marroquín calificó como un “peligro muy alto” para la institucionalidad del país que el presidente “siga aferrado al poder”.

“Es un presidente tramposo” y de continuar en el puesto “podría generar violencia. Vamos a unas elecciones donde cualquier cosa puede pasar”.

Según Marroquín, los candidatos están bajo cuestión o escrutinio y “la gente ya no les cree y por eso no están ofreciendo nada. Es una campaña completamente desquiciada, loca”.

El director de Acción Ciudadana advirtió de que gane quien gane el domingo, “la crisis no se va a detener, más bien se va a ir potenciando cuando tome posesión el nuevo gobierno”.