28 septiembre, 2016
Esta foto fue tomada el 11 de setiembre del 2001 durante el ataque a las Torres Gemelas. AFP.
Esta foto fue tomada el 11 de setiembre del 2001 durante el ataque a las Torres Gemelas. AFP.

Washington

La Cámara de Representantes de Estados Unidos siguió los pasos del Senado y este miércoles eliminó el veto del presidente Barack Obama a una ley que permite a las víctimas de los atentados del 11 de setiembre del 2001 demandar a Arabia Saudí.

La Cámara rechazó el veto por 348 votos contra 77, poco después de una abrumadora votación 97–1 en el Senado.

Esta es la primera vez en ocho años del gobierno de Obama en que un veto es eliminado por el Congreso.

La excepcional muestra de unidad bipartidista implica un severo golpe para Obama, quien realizó una fuerte campaña contra la propuesta, conocida como Ley de justicia contra los patrocinadores del terrorismo (JASTA, por su sigla en inglés).

La decisión, adoptada en los últimos meses de Obama en la Casa Blanca, muestra a un presidente debilitado.

Obama había emitido 12 vetos durante su presidencia y ninguno de ellos había sido levantado hasta ahora, un hecho curioso, dado el control de larga data del que gozan los republicanos en el Congreso.

La Casa Blanca argumenta que la iniciativa socava el principio de inmunidad soberana y abre el camino a que Estados Unidos sea objeto de demandas.

Gary Mascitis recuerda a su tío durante la ceremonia conmemorativa de los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001.
Gary Mascitis recuerda a su tío durante la ceremonia conmemorativa de los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001.

En una carta enviada por la Casa Blanca a los líderes de los dos partidos en el Senado, Obama señaló su convicción de que la implementación de esa ley "sería perjudicial a los intereses nacionales de Estados Unidos".

Obama advirtió a los legisladores sobre las consecuencias "devastadoras" para el Pentágono, funcionarios oficiales, diplomáticos y servicios de inteligencia.

Por ello, apuntó el presidente, la legislación "ni protegería a los estadounidenses de ataques terroristas ni mejoraría la eficacia de nuestras respuestas a esos ataques".

Familiares de víctimas por los ataques del 2001 han hecho fuerte campaña en favor de la ley, convencidos de que el gobierno saudí tiene responsabilidad en los ataques que provocaron la muerte de casi 3.000 personas.

Nada menos que 15 de los 19 personas que secuestraron los aviones ese día eran ciudadanos de Arabia Saudí, aunque hasta el momento no fue posible determinar una conexión con el Gobierno de ese país.

El gobierno de Arabia Saudí niega cualquier relación con los secuestradores.

Documentos recientemente desclasificados muestran que en algún momento de las investigaciones los servicios de inteligencia estadounidenses tuvieron sospechas sobre una eventual relación entre los atacantes y las autoridades saudíes.

En una carta enviada por la Casa Blanca a los líderes de los dos partidos en el Senado, Obama señaló su convicción de que la implementación de esa ley
En una carta enviada por la Casa Blanca a los líderes de los dos partidos en el Senado, Obama señaló su convicción de que la implementación de esa ley "sería perjudicial a los intereses nacionales de Estados Unidos".

"Cuando estaban en Estados Unidos, algunos de los secuestradores del 11 de setiembre estuvieron en contacto con —y recibieron soporte o asistencia de— personas que pueden hacer estado conectados con el gobierno saudí", se lee en uno de esos documentos recientemente desclasificados.

Uno de los defensores de la ley, el senador demócrata Chuck Schumer, dijo a los otros legisladores que el proyecto "dará a las víctimas del 11 de setiembre alguna mínima medidas de justicia".