Presidente afirma que no todas las amenazas requieren respuestas militares

 29 mayo, 2014

West Point. AFP. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mostró ayer una desafiante defensa de su liderazgo, al reprochar a quienes lo acusan de débil y advirtió de que no todas las amenazas globales requieren de una respuesta militar estadounidense.

En un discurso a los cadetes de la Academia Militar de West Point, Obama rechazó que el poder estadounidense haya menguado en su mandato, durante el cual se produjo el retiro de tropas de Irak y Afganistán .

El mandatario también prometió aumentar el apoyo a los rebeldes sirios , defender a Ucrania de Rusia y hacer más transparentes los ataques de drones contra sospechosos de terrorismo.

Obama advirtió además de que Estados Unidos está dispuesto a defender la libre circulación marítima en el sur del mar de China.

“Decir que tenemos un interés en buscar la paz y la libertad más allá de nuestras fronteras, no es decir que cada problema tiene una solución militar”, dijo Obama.

“Después de la Segunda Guerra Mundial, algunos de nuestros errores más costosos no surgieron de nuestra prudencia, sino de nuestra voluntad de precipitarnos en aventuras militares, sin pensar en todas las consecuencias”, señaló.

La política exterior de Obama, que fue considerada uno de sus puntos fuertes, es ahora criticada por quienes creen que es débil frente a los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y China, Xi Jinping.

Sus detractores le reclaman que debió haber enviado tropas estadounidenses a Siria, responder con mayor contundencia a la anexión rusa de parte de Ucrania o le critican que dejó a Irak y Afganistán a defenderse por su cuenta.

“Estados Unidos debe mostrar el camino en la escena internacional. Si no lo hacemos, nadie lo hará. El Ejército es y siempre será la espina dorsal de ese liderazgo”, indicó el mandatario a los cadetes.

El presidente Obama y el superintendente de la Academia Militar de West Point, Robert L. Caslen, juraron lealtad a la bandera estadounidense ayer en una ceremonia de graduación. | EFE
El presidente Obama y el superintendente de la Academia Militar de West Point, Robert L. Caslen, juraron lealtad a la bandera estadounidense ayer en una ceremonia de graduación. | EFE

“Una intervención militar estadounidenses no puede ser el único o el primer componente de nuestro liderazgo en cualquier circunstancia”, advirtió.

Prudencia. Obama llamó la atención a los altos costos, tanto financieros como humanos, asociados a las aventuras militares, al subrayar que no es inmune a las muertes de soldados durante su gobierno.

Ante los cadetes, el presidente les dijo: “Los estaría traicionando si los envío al peligro simplemente porque vi un problema en alguna parte del mundo o porque esté preocupado por los críticos que piensan que la intervención militar es la única manera para evitar que Estados Unidos parezca débil”.

El mandatario, que ha sido presionado para aumentar la ayuda a los rebeldes sirios que luchan contra el gobierno de Bashar al-Asad y los extremistas islámicos, resaltó la complejidad del conflicto.

“Tan frustrante como sea, no hay respuestas fáciles, no hay una solución militar que pueda eliminar el terrible sufrimiento en el corto plazo”, lamentó el gobernante.

“Como presidente, tomé la decisión de no enviar tropas a esta guerra civil, y creo que esa es la decisión correcta”, añadió.

Sin embargo, Washington se ha resistido a enviar armamento como misiles antiaéreos a los rebeldes, por miedo a que caigan en manos de los extremistas.

Asimismo, dijo que seguirá buscando, junto con sus aliados en Europa y el mundo árabe, una solución que ponga fin a la crisis.

Obama también afirmó que el terrorismo sigue siendo la mayor amenaza a la seguridad de Estados Unidos, al anunciar un nuevo fondo de $5.000 millones para equipar y entrenar a los aliados en la lucha antiterrorista; por ejemplo, en África.

Igualmente, defendió su decisión de mantener cerca de 10.000 soldados en Afganistán un año más luego que las tropas de combate abandonen ese país este año y de reducir gradualmente la presencia militar a un destacamento en la Embajada estadounidense en Kabul para el fin de 2016, justo antes de dejar la Presidencia.