País cuenta con un pacto para acelerar negociaciones con la Unión Europea.

 2 febrero
El vendedor Luis Alberto Bautista prepara sus productos frescos en el Mercado Medellín, en la Ciudad de México.
El vendedor Luis Alberto Bautista prepara sus productos frescos en el Mercado Medellín, en la Ciudad de México.

México

Frente al proteccionismo de Donald Trump, México acelera sus negociaciones de libre comercio con Europa y vuelve la mirada a Asia, pero reducir su dependencia de Estados Unidos, el mayor mercado mundial, será un enorme desafío.

El gobierno mexicano entró en acción esta semana y asegura estar listo para sacar provecho de sus decenas de tratados comerciales firmados alrededor del planeta.

El miércoles, México anunció un acuerdo para acelerar negociaciones con la Unión Europea y modernizar su acuerdo comercial vigente desde 2000 –y que tuvo intercambios por 53.000 millones de euros en el 2015–, así como su intención de negociar un tratado de libre comercio con Reino Unido, apenas logre salir del bloque continental.

Además, confirmó el inicio un periodo de 90 días de consultas con el sector privado, legisladores y autoridades locales para definir los términos de la renegociación el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés).

Cumplido este proceso, que se realizará simultáneamente en Estados Unidos y Canadá, los socios se sentarían a la mesa a inicios de mayo, según estimó el ministro de Economía, Ildefonso Guajardo, quien como Trump dijo que su país podría salir del NAFTA si no obtiene un buen acuerdo.

"Está bien que México voltee a ver hacia otras partes, sin embargo, yo no daría por muerto el NAFTA", dijo Gabriela Siller, directora de análisis del banco local BASE en Monterrey.

La clave, según la especialista, está en aprovechar este impasse para ampliar la participación de México en el mercado global, buscando opciones que no solo incluyan el intercambio comercial sino también servicios como el turismo, así como la atracción de inversión extranjera directa de países como China, Japón o Corea del Sur.

"Sería poco inteligente no empezarlas a explorar... pero eso dependerá de qué tan hábiles son las negociaciones del Gobierno mexicano y qué tan rápido se pudieran hacer", afirmó Siller.

Ante la emergencia, los llamados a mirar a China como nuevo gran socio se perfilan como una jugada maestra pues no solo podría equiparar el tamaño del mercado estadounidense sino devolverle el golpe a Washington.

El miércoles, tras anunciar una alianza de inversión por más de $200 millones entre la fabricante de autos china JAC Motors y la mexicana Giant, el gobernador estatal de Hidalgo, Omar Fayad, trazó la estrategia: "Cuando no puedes ver solamente hacia el norte, pues puedes ver al oriente".

China ya es el segundo mayor socio comercial de México, con negocios por $75.000 millones en el 2015 pese a no contar con un TLC, pero esto ha ocurrido, muy a su pesar, a razón de 14 a uno, con México importando 14 veces más de lo que exporta.

En menos de dos semanas como presidente de Estados Unidos, Trump ha puesto en peligro el sitial de México como proveedor privilegiado del principal mercado mundial, una situación a la que el país latinoamericano se habituó muy naturalmente.

"Llevamos muchos años hablando de diversificar el comercio exterior de México y no es sencillo", explica Manuel Molano, director adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Para el economista, el enorme peso económico de la potencia mundial y su estratégica vecindad, han determinado que la economía mexicana orbite alrededor de ésta.

México envía alrededor de un 80% de sus exportaciones a la unión americana, en su mayoría manufacturas compuestas por hasta 40% de insumos fabricados en Estados Unidos, lo que revela la fuerte complementariedad de sus industrias nacionales.

Esta característica plantea retos mayúsculos y explica la inercia del sector exportador mexicano, que desde la entrada en vigencia del NAFTA en 1994 se concentró de forma casi exclusiva y creciente en atender las demandas de sus clientes estadounidenses.

De 1993 al 2015 el comercio con Estados Unidos pasó de $88.200 a unos $500.000 millones anuales, un salto del 462%.

Para Molano, que México logre encontrar nuevos proveedores que suplan su cadena industrial en lugar de Estados Unidos no sería el mayor de los problemas pues ya sean chinos, alemanes o japoneses, éstos son veloces para atender esta clase de demanda.

"El problema es que –digamos que el señor Trump impone aranceles a las importaciones desde México–, mientras peleamos en la OMC vamos a tener una interrupción en nuestras exportaciones a nuestro principal mercado", concluyó.