1 marzo, 2013

Bogotá. AFP. En medio de acusaciones mutuas y con el enfrentamiento armado en marcha en Colombia, el proceso de paz que adelanta el gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC en Cuba parece entrar en una zona de turbulencias, a un año de las elecciones presidenciales.

El presidente Santos advirtió recientemente que podría poner fin al diálogo de paz que desde noviembre pasado lleva a cabo con la guerrilla más antigua de América Latina con 48 años de lucha armada.

“Si no avanzamos, nos paramos de la mesa”, dijo Santos a las FARC, que respondió con un llamado a la población a “movilizarse en defensa del proceso de paz”.

Santos, dirigente de centroderecha ,de 61 años, será probablemente candidato a la reelección en 2014, y se ha fijado el mes de noviembre como plazo para alcanzar un acuerdo con la guerrilla, pese a que los rebeldes rechazan ponerle fecha de conclusión al proceso.

En ese ambiente, el expresidente Álvaro Uribe, muy popular por su intransigencia ante las FARC, mantiene la presión sobre Santos, su exministro de Defensa al que acusa de traición. Uribe creó un movimiento político y se muestra decidido a aprovechar cualquier traspié de cara a los comicios.

Según Javier Ciurlizza, responsable regional de la ONG International Crisis Group, especializada en la resolución de conflictos, las dificultades actuales se derivan de la “doble estrategia que el gobierno escogió para negociar la paz”, al referirse a la decisión de llevar a cabo el diálogo sin un cese el fuego bilateral, en un intento por evitar las críticas de sus opositores.

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