262 prelados de todo el mundo se reunirán por tres semanas en Vaticano

 6 octubre, 2012
 El jefe de los gendarmes del Vaticano, Domenico Giani (izq.), participó ayer con el secretario del Papa, Georg Gaenswein, en una ceremonia de ese cuerpo en la ciudad del Vaticano. | AFP
El jefe de los gendarmes del Vaticano, Domenico Giani (izq.), participó ayer con el secretario del Papa, Georg Gaenswein, en una ceremonia de ese cuerpo en la ciudad del Vaticano. | AFP

Ciudad del Vaticano. AFP. El papaBenedicto XVI convocará mañana a los 262 obispos de todo el mundo para buscar los medios para una “nueva evangelización”, en un momento en el que los cristianos pierden terreno en Europa y son víctimas de discriminación en varias regiones del mundo.

A partir del domingo y hasta el 28 de octubre, un sínodo trabajará este tema crucial, una prioridad del Papa, que ya en 2010 creó un nuevo ministerio encargado de encontrar una estrategia.

El encuentro coincidirá con el lanzamiento del Año de la Fe y el 50 aniversario del Concilio Vaticano II (1962-65) , tras el cual las sociedades occidentales vivieron una descristianización progresiva.

La asamblea se centrará también en la evangelización, algunas veces rápida y caótica en los países del sur, donde los católicos, en ocasiones, sufren persecuciones y amenazas, especialmente islamistas, así como de la la “competencia” de los grupos pentecostales.

El último sínodo sobre la evangelización lo convocó en 1974 Pablo VI, pero la crisis de la Iglesia en países tradicionalmente cristianos no era tan pronunciada.

Método de trabajo. El Vaticano presentó en primavera el “instrumento de trabajo” ( Instrumentum Laboris ) del concilio, a partir de un cuestionario enviado a los obispos, que identificaba numerosos obstáculos en la difusión del Evangelio.

Se citaban, entre otros, la “excesiva burocratización de las estructuras eclesiásticas”, las “celebraciones litúrgicas desprovistas de toda experiencia espiritual profunda”, la “infidelidad a la vocación”, “el consumismo”, la “insuficiencia numérica del clero...”

Después de todos los escándalos, especialmente el de la pedofilia, que mancharon la imagen de la Iglesia, la coherencia del “testimonio” centra el mensaje de Benedicto XVI. El Papa denuncia un cristianismo “rutinario”, “social y tibio”, que no sitúa a Dios en el centro.

El Pontífice está a favor de las pequeñas comunidades de oración, pero que no estén desvinculadas de las parroquias.

A las mujeres, religiosas o laicas, activas en la familia (calificada de “pequeña Iglesia”) y en la parroquia las define como protagonistas de la “nueva evangelización”.

El Vaticano muestra signos de renacimiento, reflejados en la proliferación de nuevas comunidades, el resurgimiento de ciertos peregrinajes o la afluencia a las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), organizadas cada dos años.

Sin embargo los responsables de la Iglesia no esperan milagros del sínodo y del Año de la Fe, frente a lo que ellos llaman “el analfabetismo” religioso.

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