12 abril, 2015

Panamá. AFP. El presidente Barack Obama dejará una huella imborrable en América Latina, al reafirmar este fin de semana, en Panamá, el acercamiento de Estados Unidos con Cuba , enterrando el último capítulo de la Guerra Fría en la región.

“Los cambios de política hacia Cuba marcan un antes y después en el hemisferio (...) El hecho de que el presidente Castro y yo estemos sentados aquí es un hecho histórico”, expresó Obama en su discurso en la VII Cumbre de las Américas.

“Nunca antes las relaciones de Estados Unidos con América Latina fueron tan buenas”, aseveró el gobernante.

Obama ya había sorprendido al mundo al anunciar, el 17 de diciembre, el proceso de acercamiento con la Isla caribeña.

Otro panorama. “Las relaciones entre Estados Unidos y América Latina son otras a partir de hoy”, dijo Santiago Cantón, director ejecutivo del Centro Robert F. Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos .

“El fantasma de Cuba estuvo presente en todas las reuniones bilaterales y multilaterales entre Estados Unidos y América Latina. Ese fantasma a partir de hoy (sábado) ya no está”, explicó. Pero “va a depender de América Latina y de Estados Unidos no encontrar uno nuevo. Esperemos que Venezuela no lo sea”.

El presidente cubano, Raúl Castro (centro, izquierda), y otros mandatarios del continente escuchaban el discurso del estadounidense Barack Obama, ayer, en la VII Cumbre de las Américas en Panamá. | AP
El presidente cubano, Raúl Castro (centro, izquierda), y otros mandatarios del continente escuchaban el discurso del estadounidense Barack Obama, ayer, en la VII Cumbre de las Américas en Panamá. | AP

Fueron pocas las veces que América Latina entera aplaudió una acción de Estados Unidos. La iniciativa para normalizar las relaciones con Cuba fue una.

Pero esa unidad se rompió cuando Obama declaró a Venezuela como una amenaza para su seguridad nacional e impuso sanciones contra siete funcionarios venezolanos del gobierno de Nicolás Maduro.

Muchos temían de que Maduro se convirtiera en el aguafiestas del foro al que por primera vez estaban invitados todos los países de las Américas.

Sin embargo, hasta Maduro moderó su retórica habitualmente incendiaria. Incluso –siguiendo el ánimo conciliatorio–, el presidente venezolano invitó “al diálogo” a su par estadounidense .

También, el presidente venezolano exigió a su par de Estados Unidos, Barack Obama, que derogue el decreto “irracional, desproporcionado”.

Y para rematar, Maduro señaló: “Lo respeto, pero no tengo confiaza en usted, presidente Obama”.

Arremetida contra EE. UU. Varios presidentes aprovecharon la cita para lanzar su diatriba contra Estados Unidos y apoyar a Caracas.

“Hemos dejado de ser la región obediente, doblegada y sumisa. Ya no somos los gobiernos títeres del pasado”, aseveró el presidente boliviano, Evo Morales, en uno de los discursos más encendidos.

“Esta es una agresión no solo contra Venezuela, sino contra toda América Latina”, añadió.

Los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa, y Argentina, Cristina Fernández, también defendieron a Venezuela.

Inmediatamente después del 9 de marzo, cuando Estados Unidos anunció la medida contra Venezuela, Maduro salió en busca de apoyo latinoamericano bajo la premisa de que se está con Venezuela o con el “imperio yanqui”.

Obama aclaró, en múltiples ocasiones, que acudía a la Cumbre en son de diálogo.

Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial venezolano, una relación que ni siquiera ha eclipsado la creciente influencia de China en el país.

La Revolución cubana iniciada en 1959 despertó décadas de un intenso sentimiento antiimperialista en todo el continente.

El odio ideológico contra Washington se volvió fuerte en varios países latinoamericanos, mientras Cuba apoyaba movimientos guerrilleros, y Estados Unidos, gobiernos militares con políticas de contrainsurgencia.

Pero ahora se puede decir ya que América Latina dejó de ser el patio trasero de Estados Unidos.

Además de Cuba, a Estados Unidos le interesa especialmente profundizar sus relaciones con los naciones de América Central, Brasil y México, comentó Santiago Cantón.

La de Panamá será la última Cumbre de las Américas a la que asistirá Obama como presidente, tras haber participado en las dos últimas ediciones de este foro: Trinidad y Tobago, en el 2009, y Cartagena, Colombia, en el 2012.

El legado de Obama ofrece “posibilidades enormes”. Una de ellas: “Que la primer potencia del mundo pueda tener relaciones productivas con una región de 800 millones”, puntualizó Cantón.