11 julio, 2015
El canciller de Irán, Mohammad Javad Zarif , gesticula mientras habla con la prensa desde un balcón del Hotel Palais Coburg, donde se llevan a cabo las negociaciones con el G5+1 en Viena.
El canciller de Irán, Mohammad Javad Zarif , gesticula mientras habla con la prensa desde un balcón del Hotel Palais Coburg, donde se llevan a cabo las negociaciones con el G5+1 en Viena.

Viena. EFE. Las negociaciones para alcanzar un acuerdo que garantice que Irán no fabrique armas atómicas avanzan lentamente y su plazo previsto fue aplazado el viernes por cuarta vez porque se han vuelto más arduas en la recta final.

Los ministros de Asuntos Exteriores de los países negociadores (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania, por un lado, e Irán, por el otro) volverán a reunirse este sábado en Viena para continuar con la ronda final que arrancó hace 15 días.

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea (UE) anunciaron el viernes que extienden hasta el próximo lunes las medidas acordadas en el plan de acción conjunto pactado con Irán en noviembre del 2013.

Se trata de la congelación de algunas sanciones contra Teherán a cambio de la suspensión de parte del programa atómico iraní, medidas acordadas como gesto de buena voluntad para crear confianza y facilitar el progreso hacia un histórico acuerdo definitivo.

“Para permitir la negociación por tiempo adicional, vamos a dar los pasos técnicos necesarios para que sigan en pie hasta el 13 de julio las medidas del plan de acción conjunto”, señaló una fuente del Departamento de Estado de EE. UU.

Los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y Alemania negocian desde hace 20 meses un pacto para limitar el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de las sanciones económicas y financieras.

El fin es que Teherán reduzca sus actividades atómicas –en especial el enriquecimiento de uranio– hasta el punto de que no pueda tener la capacidad de fabricar armas atómicas al menos en los próximos 10 o 15 años.

A cambio, las potencias deberán garantizar que Irán pueda tener un plan nuclear con fines civiles, y levantar sanciones financieras y comerciales.

Teherán insistiría en que todas se anulen en cuanto entre en vigor el acuerdo, pero el G5+1 pretende obtener antes un informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) que confirme que Irán está cumpliendo con sus compromisos.

Otra manzana de discordia es el alcance que deberán tener las inspecciones del OIEA para verificar el cumplimiento iraní.

Teherán siempre ha negado que busque dotarse de un arsenal nuclear, como sospecha el G5+1, pero hasta ahora no ha permitido el acceso de los inspectores del OEA a algunas instalaciones militares donde supuestamente pudo haber realizado investigaciones atómicas.

Lo que complica más las cosas es la exigencia de Teherán de que el fin de las sanciones abarque también al embargo de armas, algo que apoya Moscú y que Washington rechaza al considerar que no está directamente relacionado con el conflicto nuclear.

El 2 de abril, las partes pactaron en Lausana, Suiza, los parámetros generales del acuerdo a redactar y se dieron tiempo hasta el 30 de junio para terminar de negociar los detalles del mismo, pero no lograron cumplir ese calendario.