Hubo avances que justifican intento para amarrar trato, según las partes

 25 noviembre, 2014

Viena. EFE y AFP. Aunque 12 meses de negociación no bastaron para cerrar un acuerdo que asegure que Irán no fabrique armas atómicas, los avances fueron tales que la comunidad internacional decidió darse más tiempo, hasta junio del 2015, para seguir intentándolo.

“Nadie ha salido deprimido de las negociaciones, sino que el diagnóstico de todas las partes implicadas es que, de verdad, hay una oportunidad de entendernos”, resumió el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier.

Desde el martes anterior, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania (G5+1) dialogaron sin pausa en Viena con Irán en la última ronda de un proceso negociador que arrancó hace un año y que caducaba ayer.

El plazo para lograr un acuerdo no se cumplió, pero la situación es tan prometedora que el diálogo continuará hasta el 30 de junio.

Los ministros de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Yavad Zarif; Estados Unidos, John Kerry; Rusia, Serguéi Lavrov, y Alemania, Frank-Walter Steinmeier (de izquierda a derecha) durante un receso ayer en el último día de negociaciones en Viena. | EFE
Los ministros de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Yavad Zarif; Estados Unidos, John Kerry; Rusia, Serguéi Lavrov, y Alemania, Frank-Walter Steinmeier (de izquierda a derecha) durante un receso ayer en el último día de negociaciones en Viena. | EFE

“En los últimos días hemos hecho progresos sustanciales con nuevas ideas. Por eso hemos extendido las conversaciones por siete meses, con el objetivo de alcanzar un acuerdo político en cuatro meses”, manifestó el secretario de Estado estadounidense, John Kerry.

Kerry aseguró que sería “de tontos” abandonar ahora un diálogo que ha tenido ya un resultado claro: “El mundo es más seguro que hace solo un año”.

Por ello, Kerry y los otros ministros de Relaciones Exteriores de las grandes potencias pidieron más tiempo para seguir trabajando hacia el objetivo de lograr “no cualquier acuerdo, sino el acuerdo correcto”.

Un acuerdo que, definió, cierre todos los posibles caminos de Irán hacia el desarrollo de un arma nuclear.

Pero el camino hacia el acuerdo no puede prolongarse indefinidamente , coincidió Kerry con sus colegas europeos.

Por etapas. Por esa razón, la ampliación de la negociación tendrá una primera parada dentro de cuatro meses, en marzo, cuando debe estar listo un acuerdo político, cuya aplicación práctica se vaya concretando hasta junio.

La primera reunión de este nuevo periodo de negociaciones podría tener lugar en diciembre, en un lugar y a un nivel aún por determinar. Según el plan trazado, durante los próximos tres meses se llevará a cabo una primera fase “política”, a la que le seguirá una de pulir detalles hasta junio.

El jefe de la diplomacia estadounidense admitió, sin embargo, que la negociación continuará siendo “difícil” y advirtió de que el plan correría peligro si la fase “política” se cierra en marzo sin avances importantes.

Al igual que en el último año, Irán se beneficiará de un levantamiento parcial de las sanciones económicas internacionales durante este lapso, valorado en unos $700 millones mensuales, a cambio de una suspensión parcial de sus actividades nucleares.

Ninguno de los ministros concretó la naturaleza de las “nuevas ideas” que se han puesto sobre la mesa en la última semana y que justifican ampliar el tiempo.

El G5+1 e Irán se esfuerzan así en poner fin a 12 años de tensiones internacionales sobre el controvertido programa nuclear del país del golfo Pérsico.

Las grandes potencias exigen que Teherán reduzca sus capacidades nucleares, para excluir toda aplicación militar, mientras que las autoridades iraníes defienden que su programa nuclear es estrictamente pacífico y demandan levantar todas las sanciones que asfixian su economía.

Un acuerdo completo habría permitido dar un respiro a la economía iraní, gracias al levantamiento del embargo occidental sobre el petróleo, al tiempo de ofrecería una eventual normalización de las relaciones entre Irán y Occidente, e incluso una cooperación en Irak y Siria.

Asuntos clave, pendientes. Sin embargo, las negociaciones, bajo la égida de la enviada de la Unión Europea, Catherine Ashton, no lograron acercar posiciones en los dos principales puntos de desencuentros: el enriquecimiento de uranio en Irán y las sanciones occidentales.

En un discurso televisado, el presidente iraní, Hasán Ruhaní, aseguró el lunes por la noche que su país “continuará las negociaciones con determinación hasta alcanzar un acuerdo final”. “Ya se completó una parte del camino”, añadió Ruhaní, quien destacó que su país no renunciaría a sus “derechos” nucleares.

El periodo iniciado ahora será políticamente delicado tanto para el jefe de Estado iraní como para su homólogo estadounidense, Barack Obama, quienes deberán enfrentarse, según la analista Kelsey Davenport, con “los duros que, tanto en Washington como en Teherán, quieren sabotear el acuerdo”.

En el Congreso estadounidense, varios de sus representantes son favorables a adoptar nuevas sanciones contra Teherán.