Acuerdo no tendrá impacto en la reducción del stock mundial de 15.000 cabezas nucleares.

 7 julio
La embajadora de Costa Rica, Elayne Whyte Gómez, reacciona con alegría después de una votación para adoptar un tratado para prohibir las armas nucleares. Whyte preside la Conferencia de Naciones Unidas para Negociar un Instrumento Jurídicamente Vinculante para Prohibir las Armas Nucleares.
La embajadora de Costa Rica, Elayne Whyte Gómez, reacciona con alegría después de una votación para adoptar un tratado para prohibir las armas nucleares. Whyte preside la Conferencia de Naciones Unidas para Negociar un Instrumento Jurídicamente Vinculante para Prohibir las Armas Nucleares.

Naciones Unidas

Un tratado para prohibir las armas nucleares, cuya negociación fue liderada por Costa Rica, fue adoptado este viernes en la Organización de las Naciones Unidas, pero las potencias nucleares se opusieron a participar en el proceso, haciendo de él un texto mayormente simbólico, en un momento en el que Corea del Norte acelera su programa de armamento.

El tratado fue adoptado con 122 votos a favor, un voto en contra de Holanda, miembro de la OTAN, y una abstención.

Los partidarios del tratado ven en él una realización histórica, pero los estados nucleares lo consideran irrealista, estimando que no tendrá ningún impacto en la reducción del stock mundial actual de unas 15.000 cabezas nucleares.

Los aplausos se escucharon en toda la sala de conferencias de la ONU tras la votación, que pone fin a tres semanas de negociaciones de 141 estados encabezados por Austria, Brasil, México, Sudáfrica y Nueva Zelanda.

La negociación la condujo la embajadora Elayne Whyte Gómez, quien representa al país ante los organismos de la ONU con sede en Ginebra, Suiza.

"Estamos a las puertas de adoptar un Tratado que sin duda complementará y fortalecerá la arquitectura global del desarme nuclear y el régimen de la no proliferación (de armas atómicas)", dijo Whyte en un comunicado de la Cancillería de Costa Rica, este jueves, previo a la aprobación del tratado.

Por su parte, el embajador de Costa Rica en Naciones Unidas, Juan Carlos Mendoza, reflexionó acerca de la aprobación del texto, tras la votación.

"El desproporcionado y multimillonario gasto que los países poseedores de armas nucleares realizan en la producción, mantenimiento y modernización de las armas nucleares, podrían ser utilizados para promover el cambio de paradigma que tanto anhelamos los costarricenses, en el que la "seguridad humana" y el "derecho internacional" se anteponen a la "teoría de la disuasión" y al "uso o amenaza de uso" de la fuerza, incluida la nuclear", señaló el diplomático.

El acuerdo, que prevé la prohibición total del desarrollo, el almacenamiento y la amenaza del uso de armas nucleares, se aplicará solo a los estados firmantes.

Estará abierto a ratificación a partir del 20 de septiembre y entrará en vigor tras su firma por 50 países.

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