Por: Ximena Alfaro 20 abril, 2015
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Por primera vez, después de 53 años, un presidente de Estados Unidos y otro de Cuba se encontraron cara a cara. La sétima Cumbre de las Américas en Panamá fue el escenario de la esperada cita entre Barack Obama y Raúl Castro , luego de que en noviembre ambos mandatarios anunciaran su intención de reanudar las relaciones diplomáticas entre sus países.

Por este hecho, el cónclave, que reúne a los 35 mandatarios de América y que se lleva a cabo cada tres años, tiene un lugar en la memoria histórica y marca un nuevo ciclo en el hemisferio .

El periodista y exembajador de Costa Rica en Naciones Unidas Eduardo Ulibarri concedió una entrevista para repasar los resultados de la cumbre, analizar los principales discursos y ahondar en los efectos del deshielo entre Estados Unidos y Cuba. Este es un resumen del diálogo:

¿Qué balance realiza de la Cumbre de las Américas?

Mi balance es mixto. Diría que en la parte positiva hay que rescatar algunos elementos que podría llamar simbólicos, y también veo como una especie de evolución de una actitud extremadamente ideologizada en América Latina hacia una actitud más pragmática. En lo simbólico, creo indudablemente que el encuentro entre Barack Obama y Raúl Castro pues sirvió para marcar de una manera muy visible el proceso de normalización diplomática que se está dando en ambos Gobiernos. Digamos que de este proceso en la cumbre no pasó nada, simplemente la reunión. Esa es la parte más simbólica.

”Creo que si uno busca resultados tangibles del encuentro como tal, de la multilateralidad del encuentro, en realidad no va a ver muchos. En síntesis, le diría que no fue una cumbre muy exitosa en sí misma, que fue más bien mixta en sus resultados”.

¿Y el discurso de Castro?

Me parece que fue irrespetuosa la forma en que él superó de una manera desmesurada el tiempo adjudicado a los mandatarios. Considero que eso fue una muestra de desconsideración hacia sus colegas. También creo que es interesante ver cómo Castro coloca mucho del desenvolvimiento de las relaciones con Estados Unidos ahora y hacia futuro en un contexto personal , no en un contexto sistémico, y en ese sentido pues él prácticamente exonera a Obama de lo que él considera son culpas de Estados Unidos y pone a estas relaciones en un ámbito que puede verlo como más propicio para poder explicar a la población cubana cómo un país y un Gobierno que hasta hace poco era el enemigo número uno no solo de Cuba, de pronto es casi un socio preferido.

¿Hizo bien el presidente Nicolás Maduro en centrar su discurso en pedir la derogación del decreto (sobre seguridad) de Estados Unidos?

Desde el punto de vista de lo que representa él, es lógico; desde el punto de vista de lo que debería haber hecho si buscara un cambio y una evolución positiva en Venezuela , es un discurso desastroso; y desde el punto de vista de los resultados, creo que fue fallido, porque no logró apoyo de los presidentes a su posición.

¿Por qué no hubo una declaración conjunta luego de la cumbre? ¿Era realmente necesaria?

No, no creo que sea algo necesario. Sin embargo, la aspiración era tenerla y al no poderse tener se refleja la incapacidad de ponerse de acuerdo. Creo que desde de lo que iba a ser la cumbre representa un traspié.

¿Hubo otros hechos que fueron minimizados por el encuentro entre Obama y Castro?

El hecho de que la reunión entre Obama y la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no haya sido un punto alto, no le quita la importancia que eso tiene o en el caso de Enrique Peña Nieto, las relaciones Estados Unidos y México tienen canales muy distintos. Lo que haya sucedido entre ellos puede ser sustancialmente más importante incluso que el hecho de que se den la mano Raúl Castro y Barack Obama.

¿Cómo analiza el proceso de normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba?

Es un proceso relativamente lento, con varios pasos. Me parece que probablemente lo que se producirá muy pronto es la apertura de embajadas o digamos la conversión de lo que son oficinas de interés en ambas capitales con una representación plena. Esto ayuda el hecho de que Obama ya haya manifestado su decisión de retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo que, a menos de que haya una oposición de ambas cámaras del Congreso, se llevará a cabo.

”Todo esto va a llevar tiempo y por supuesto que el tema más complejo a mediano plazo es el del embargo”.

¿Cuánto puede afectar este proceso el hecho de que Estados Unidos esté entrando en la carrera electoral?

Lo afecta. Una vez que se establezcan relaciones, yo no me imagino ningún gobierno, por muy conservador que sea, que decida volver a romper relaciones diplomáticas con Cuba no solo por la seriedad de un Estado, sino también porque hay sectores, incluso económicos, dentro de Estados Unidos que están interesados en ese proceso.