Antiguo cuartel militar, donde fue fusilado en 1989, se abrirá al público

 4 septiembre, 2013

Targoviste. AFP. El déspota dictador Nicolae Ceausescu , fusilado en 1989 con la caída del régimen comunista, se ha convertido en una atracción turística en Rumanía: después de su casa natal y de sus villas, el lugar donde fue ejecutado pronto estará abierto al público.

Una mujer visita la habitación donde Ceausescu y su esposa, Elena, pasaron los últimos cuatro días de su vida. | AP
Una mujer visita la habitación donde Ceausescu y su esposa, Elena, pasaron los últimos cuatro días de su vida. | AP

La antigua base militar en Targoviste, situada a 100 kilómetros al noroeste de Bucarest, se transformará en un museo y recibirá sus primeros visitantes en setiembre.

“Hemos recibido muchas peticiones de gente que quería ver el cuartel donde Ceausescu y su esposa Elena fueron fusilados el 25 de diciembre de 1989”, expresó el director del Museo de Historia de Targoviste, Ovidiu Carstina.

En diciembre de 1989, con la caída de la Cortina de Hierro que marcó el fin de los regímenes comunistas de Europa del Este, Ceausescu fue derrocado por un levantamiento popular y huyó con su esposa, considerada la “número dos” en el poder.

Detenida por el Ejército en Targoviste, la pareja presidencial fue condenada a muerte en un rápido proceso ante un misterioso tribunal y ejecutada inmediatamente.

Las imágenes de televisión dieron la vuelta al mundo, mostrando el final de más de dos décadas de un régimen represivo caracterizado por el culto a la personalidad, el nepotismo y la vigilancia de la omnipresente policía Securitate y sus decenas de miles de empleados e informantes.

“Nuestro objetivo es mostrar las cosas como sucedieron, sin hacer comentarios sobre el proceso, la vida de la pareja”, dijo Carstina.

El banquillo de los acusados, donde la pareja Ceausescu , con sus abrigos con cuellos de piel, escuchó las acusaciones, y los bancos del abogado, el fiscal y el juez serán colocados nuevamente para recrear el escenario del proceso.

En una habitación contigua, siguen estando las camas de hierro donde los Ceausescu pasaron sus tres últimas noches. Y en el patio interior, en la pared amarilla contra la cual la pareja fue fusilada aún se ven las marcas de las balas.

Las imágenes televisadas del juicio, que plantearon en su momento dudas sobre el cumplimiento de los procedimientos judiciales, se transmitirán en una pantalla.

Para el sociólogo Vasile Dancu, “cada pueblo debe asumir su historia, sin ocultar ciertas cosas”.

Un grupo de turistas suecos ya ha reservado entradas para el museo, indicó Carstina.

Otros emblemáticos lugares relacionados con Ceausescu ya atraen a turistas. Entre ellos, el palacio del Pueblo, que el dictador hizo edificar en la década de 1980.