Ya 183 países se comprometieron a bajar emisiones de dióxido de carbono

 30 noviembre, 2015

Le Bourget, Francia. EFE, AFP Miles de personas se manifestaron el domingo en varias ciudades y capitales del mundo para exigir a los líderes mundiales de los 195 países representados en la Cumbre del Clima (COP21) de París a que adopten un compromiso urgente para frenar el cambio climático.

Londres, París, Madrid, Barcelona, Lisboa, Río de Janeiro, Sidney, Melbourne Lima o Dacca –capital en la que se ha querido poner de manifiesto al mundo la vulnerabilidad de Bangladés– han sido algunos de los principales escenarios en los que ha habido movilizaciones para reclamar un acuerdo, principalmente a partir del compromiso y acciones de las principales potencias económicas.

En las movilizaciones de ciudadanos de todo el mundo también se ha reclamado un nuevo modelo basado en las energías renovables para el horizonte 2050.

La secretaria del convenio de la ONU del cambio climático, Christiana Figueres, advirtió que el calentamiento global sería de entre 2,7 y 3,5 grados con los compromisos de reducción de emisiones presentados hasta ahora por 183 países –cifra por encima del objetivo de no más de 2 grados–, aunque destacó que con los planes actuales se evitaría, previsiblemente, el incremento de entre 4 y 6 grados de aquí al 2100.

Zapatos en la plaza. En París, ante la imposibilidad de organizar manifestaciones tras los atentados del 13 de noviembre, fueron colocados 10.000 zapatos en la plaza de la República, incluidos unos enviados por el papa Francisco.

Pese a la prohibición, centenares de personas protestaron y se produjeron enfrentamientos con la Policía que dejaron más de 200 detenidos.

“No les tememos a los terroristas ni a las multinacionales”, proclamaba una pancarta colgada del cuello de una mujer, en referencia a los grandes grupos industriales acusados de acelerar el cambio climático. “¡Por un clima de paz!”, rezaban otros.

El cónclave,que busca un acuerdo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero terminará el 11 de diciembre.

Para subrayar la importancia de lo que está en juego, unos 150 mandatarios –entre ellos, los de Estados Unidos, China, Rusia, Brasil, México e India– participarán el lunes en el inicio oficial.

La cita puede servir también para otros encuentros bilaterales en un mundo con conflictos abiertos, empezando por la amenaza yihadista en Siria e Irak, que provocó esta semana un serio incidente entre dos teóricos aliados, Moscú y Ankara.

Medidas. Las movilizaciones por el clima abarcaron desde Australia, donde decenas de miles de personas salieron a las calles, hasta México, pasando por Asia, Europa y África.

El objetivo: exigir medidas que impidan transformaciones irreversibles como grandes sequías o la elevación del nivel de los océanos, que, según los estudios de referencia, ocurrirán inevitablemente a lo largo de este siglo si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan a su nivel actual.

En Madrid, unas 10.000 personas participaron en la marcha que arrancó en el Ayuntamiento de Madrid, en la plaza Cibeles, y llegó hasta la Puerta del Sol. Entre los mensajes se podía leer “La Tierra es tu hogar” y “Ayúdame, Ayúdate”.

En Londres, miles de personas y numerosos artistas exigieron que esta conferencia no se salde con un fracaso, como ocurrió con la de Copenhague en el 2009.

“Este clamor popular tiene que ser oído. Esta cumbre tiene una importancia vital”, declaró la actriz Emma Thomson.

Si bien 183 países han presentado ya compromisos de reducción de gases, algo sin precedentes, aún faltan grandes productores de petróleo.

Los científicos advierten que si el planeta sufre un aumento de su temperatura media de más de 2 ºC respecto a los niveles de la era preindustrial, los efectos serán irreversibles.

Para no sobrepasar ese límite, para fijarse compromisos de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2), para acabar con la dependencia de los combustibles fósiles y para fijarse controles y ayudas mutuas, los miembros de la COP (Conferencia de las Partes, en inglés) decidieron en el 2011 que debían cerrar un acuerdo en el 2015.

El acuerdo de París, si se alcanza, entraría en vigor en el 2020.

Entre los puntos más difíciles de la negociación figuran su carácter vinculante y las ayudas a las naciones en desarrollo para enfrentar el cambio climático.

“La idea es alcanzar un acuerdo vinculante, aunque haya elementos que quizá no lo sean”, dijo la ministra canadiense de Medio Ambiente, Catherine McKenna.

“Las condiciones para que (la COP21) sea un éxito están reunidas, pero no está ganado de antemano”, advirtió el canciller francés, Laurent Fabius.