Masticado e infusión son prácticas milenarias en los Andes con fines terapéuticos

 11 enero, 2013

La Paz (AFP). La Organización de Naciones Unidas procesa en Nueva York la situación de Bolivia, tras concluir ayer el plazo para acoger observaciones respecto de la solicitud de readmisión de la nación andina en la Convención de Viena sobre drogas, con su reserva al masticado de la coca, dijo hoy la entidad mundial en un comunicado divulgado en La Paz.

“Las objeciones recibidas están siendo procesadas por la Oficinas de Asuntos Legales y del Secretario General (Ban Ki-moon) en Nueva York”, indicó la delegación de la Organización de Naciones Unidas en La Paz mediante un comunicado.

Acotó que “si se da curso a la reserva, Bolivia podrá presentar al Secretario General una solicitud de re-adhesión, que incluya la mencionada reserva”.

Entre tanto autoridades bolivianas dijeron en La Paz que la posición boliviana fue aceptada, aunque no hubo confirmación oficial.

“Sí, es un hecho. Yo creo que en horas más la Cancillería va informar oficialmente cuántas objeciones y cómo ha sido todo el proceso”, afirmó el viceministro de la Coca, Dionisio Núñez, al diario digital La Razón.

El medio acotó que menos de 20 países objetaron el pedido boliviano, entre ellos, Estados Unidos, Rusia, Canadá, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Holanda, Suecia, Finlandia, Portugal, Israel e Irlanda.

La Paz denunció en junio de 2011 la Convención de 1961 sobre drogas y estupefacientes, por considerar que este acuerdo le obligaba a proscribir el mascado de coca, una práctica ancestral en el país y común en indígenas y obreros.

El mascado y la infusión de la coca son prácticas milenarias en los Andes con fines terapéuticos, contra el hambre, la fatiga y los efectos de la altitud, además de las utilizaciones rituales.Seis meses después pidió su readmisión, con su veto a la prohibición.

Durante 2012, de acuerdo a normas de la Junta Internacional de Estupefacientes (JIFE) de la ONU, los países miembros de ese organismo internacional, debieron pronunciarse sobre el pedido boliviano, plazo que concluyó.

De acuerdo a explicaciones del gobierno boliviano, se necesitaba al menos un tercio de los 184 países miembros de la Organización (es decir 62) para rechazar la posición del país andino, donde existen 27.200 hectáreas de coca -según la ONU- de las que sólo la ley local sólo reconoce 12.000 hectáreas.

Bolivia realiza esfuerzos desde 1980 para reducir sus cultivos excedentarios de la hoja, mientras que el presidente Evo Morales, líder de los cocaleros, emprende acciones oficiales para su industrialización.

Especialmente las etnias quechua y aymara utilizan las hojas de coca para el masticado que, dicen, mitiga el hambre, la sed y el cansancio.

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