La ofensiva yihadista en el norte de Irak se afianzó con la toma de Mosul el pasado 10 de junio

 12 agosto, 2014

Al menos 80 combatientes del Estado Islámico (EI) murieron este martes en ataques de la aviación iraquí contra posiciones yihadistas al sur y al oeste de Mosul, en el norte de Irak, dijo el jefe de seguridad de la provincia de Nínive, Mohamed al Bayati.

Varios aviones sobrevolaron la zona con el objetivo de dar golpes puntuales a importantes bases del EI en el norte del país, explicó la fuente.

El bombardeo con más víctimas tuvo lugar en la localidad de Sinyar, a 90 kilómetros al oeste de Mosul, donde fueron atacados la sede del Partido Democrático del Kurdistán (PDK) , tomada por los radicales, y un convoy de los yihadistas en el Monte Sinyar, lo que provocó al menos 73 muertos.

En uno de los vehículos del convoy, viajaba un destacado líder de la organización.

Los ataques dejaron también gran número de heridos entre las filas yihadistas y causaron daños materiales en vehículos y armamento.

Soldados de la milicia chií, de las brigadas de Hizbulá que son voluntarios para luchar contra los yihadistas, patrullan las afueras de Hibnib al noreste de Irak este martes 12 de agosto de 2014.
Soldados de la milicia chií, de las brigadas de Hizbulá que son voluntarios para luchar contra los yihadistas, patrullan las afueras de Hibnib al noreste de Irak este martes 12 de agosto de 2014.

Al Bayati añadió que dos misiles de las Fuerzas Aéreas iraquíes atacaron una posición del EI en la zona de Al Kaiara, a 50 kilómetros al sur de Mosul, lo que provocó la muerte unos ocho yihadistas, entre ellos un dirigente radical.

Explicó que son los aparatos de guerra iraquíes los que llevan a cabo bombardeos contra posiciones del EI, mientras que la aviación estadounidense centra sus ataques en las proximidades de Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán.

La ofensiva yihadista en el norte de Irak se afianzó con la toma de Mosul, la segunda ciudad del país, el pasado 10 de junio.

La rebelión en el interior de Irak dejó fuera del control del Gobierno central una buena parte del norte del país y provocó una crisis política que complicó la elección de las nuevas autoridades iraquíes que debían ser designadas tras los comicios parlamentarios de abril pasado.

El presidente iraquí, Fuad Masum, designó este lunes al chií Haidar al Abadi, dirigente de la coalición Estado de Derecho, como primer ministro, en sustitución de Nuri al Maliki, y le encargó la formación de un nuevo Gobierno.