El presidente procura superar desacuerdos con rivales en Congreso

 11 abril, 2013

Washington. EFE. El presupuesto para el año fiscal 2014 que presentó ayer el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiende una mano a los republicanos con la inclusión de reformas para reducir el costo de programas sociales y pone en la mira en los millonarios para lograr nuevos ingresos con más impuestos.

Es un plan “fiscalmente responsable” que permitirá “hacer crecer nuestra economía y a la vez reducir nuestro déficit ” , aseveró Obama en una comparecencia en la Casa Blanca al presentar su propuesta, que hace concesiones a la oposición para intentar un acuerdo presupuestario a largo plazo en el Congreso.

Sin embargo, los republicanos ya han adelantado que no van a aceptar que los recortes de gasto estén condicionados a aumentos impositivos para los más ricos, mientras los demócratas más progresistas están descontentos con las reducciones a la Seguridad Social y al plan de salud para ancianos y jubilados Medicare.

La propuesta que Obama envió al Congreso, dos meses más tarde de lo normal, asigna $3,77 billones para el año fiscal 2014, que comienza el 1.° de octubre, con inversiones modestas en infraestructura y educación.

La Casa Blanca calcula que, con esta propuesta, para el 2014 el déficit habrá bajado hasta unos $744.000 millones, lo que equivaldrá a un 4,4 % del producto interno bruto (PIB) frente al 5,5 % previsto para este año fiscal.

“Nuestra economía está preparada para el progreso, siempre y cuando Washington no se interponga en el camino”, afirmó Obama, en referencia a los continuos desacuerdos entre la Casa Blanca y el Congreso sobre el tema presupuestario y la forma de reducir el abultado hueco en las finanzas.

La principal novedad del presupuesto de Obama, el quinto que presenta desde su llegada a la Casa Blanca en el 2009, es el compromiso con la reducción paulatina del gasto de la Seguridad Social y del Medicare, por medio de una fórmula para medir el coste de la vida.

Por otro lado, el presidente busca obtener $580.000 millones en nuevos ingresos por medio de reformas impositivas que afectarán especialmente a las familias de rentas más altas, con el objetivo de reducir el déficit en $1,8 billones en la próxima década.

En cuanto a las inversiones, se prevé destinar $50.000 millones a proyectos de infraestructura, $1.000 millones para la creación de 15 institutos dedicados a potenciar la producción manufacturera y $8.000 millones a programas universitarios.

Asimismo, el presidente plantea mejorar el acceso a la educación preescolar.