Pidió a Congreso restablecer una prohibición que expiró en el 2004

 20 diciembre, 2012
 Barack Obama compareció ayer con el vicepresidente Joe Biden, en la Casa Blanca, Washington. | AFP
Barack Obama compareció ayer con el vicepresidente Joe Biden, en la Casa Blanca, Washington. | AFP

Washington. AP, AFP y EFE. El presidente de EE. UU., Barack Obama, endureció ayer su discurso sobre el espinoso tema de la regulación de armas en su país, cinco días después de la matanza cometida por Adam Lanza en una escuela de Newtown, Connecticut.

“Esta vez, las palabras deben llevar a hechos”, afirmó el mandatario en la sala de prensa de la Casa Blanca, que lleva precisamente el nombre de Jim Brady, el secretario de prensa de Ronald Reagan herido de bala cuando en 1981 un individuo intentó matar al entonces presidente.

Obama nombró al vicepresidente Joe Biden para comandar una comisión que diseñe propuestas específicas que deberá presentar en enero, tras la conmoción causada después de que Lanza matara a 20 niños y a 6 adultos tras haber asesinado a su madre y antes de quitarse la vida.

Sus recomendaciones para acometer “reformas reales” deberán ser presentadas al presidente, quien se comprometió a plantear “propuestas muy específicas” sobre el control de armas en el discurso anual sobre el Estado de la Unión que ofrecerá en enero.

Obama, quien no arriesgó mucho capital político en el tema del control de armas pese a una serie de tiroteos mortíferos durante su primer periodo en la presidencia, rechazó que haya decidido guardar silencio durante los cuatro años anteriores. Sin embargo, reconoció que la matanza del viernes “nos hizo despertar a todos”.

Presión al Congreso. El presidente exhortó al Congreso a restablecer una prohibición de las armas de asalto, que expiró en el 2004, y a aprobar una medida para corregir una laguna legal que permite a una persona comprar armas de fuego a comerciantes privados sin que se verifiquen sus antecedentes.

Obama manifestó además su deseo de que el Congreso estudie la posibilidad de limitar las cartucheras de gran capacidad. “El hecho de que este problema sea complejo, ya no puede ser una excusa para no hacer nada”, puntualizó.

El enfoque de la Casa Blanca es abordar no solo la legislación sobre la posesión de armas, sino también la atención a personas con problemas mentales, como parece que era el caso de Lanza, en un país sin sanidad universal ni gratuita.

La senadora demócrata por California, Dianne Feinstein, dijo que querían que el Congreso vuelva a imponer una ley para prohibir la venta de armas de asalto, una iniciativa que Obama “apoya activamente”.

La iniciativa adopta las líneas generales que rigieron en 1994 bajo la administración de Bill Clinton, pero que no fue renovada en 2004 por George W. Bush.

Pero las posibilidades de aprobación de esta ley dependen del apoyo que le den muchos congresistas próximos a la poderosa Asociación Nacional del Rifle, incluyendo líderes republicanos de la Cámara de Representantes.

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