7 septiembre, 2015
Maduro asistió a una marcha en apoyo al cierre fronterizo. | EFE
Maduro asistió a una marcha en apoyo al cierre fronterizo. | EFE

Caracas

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ordenó la noche del lunes el cierre de un nuevo paso de la frontera con Colombia y el despliegue de 3.000 efectivos militares más, tras anunciar que aceptaba la mediación de Brasil y Argentina en la crisis con el país vecino.

El mandatario, reunido con sus ministros en el palacio de Gobierno, hizo una alocución televisiva en la que conminó al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a dialogar sobre la situación fronteriza.

Pero luego de afirmar que está dispuesto a "estrechar la mano" de su homólogo colombiano, anunció que elevaba el número de militares venezolanos en la frontera, sumando 3.000 efectivos más en tres municipios del estado Zulia, y cerrando el importante paso limítrofe de Paraguachón, en el extremo norte de la frontera entre ambos países.

"He decidido proceder al cierre del paso fronterizo de Paraguachón en el estado Zulia", dijo, y declaró el estado de excepción en los municipios zulianos de Mara, Guajira y Almirante Padilla.

En el estado Táchira en Venezuela, también fronterizo con Colombia, ya había 5.000 militares desplegados en zonas de seguridad desde mediados de agosto, cuando se inició el cierre unilateral de la frontera por orden de Maduro.

Caracas justificó la decisión de ese primer cierre alegando un ataque a militares venezolanos durante una operación anticontrabando, que el mandatario atribuyó a "paramilitares colombianos".

No obstante el conflicto bilateral escaló cuando ambas cancillerías llamaron a consultas a sus embajadores, en medio de acusaciones de violaciones de derechos humanos de los afectados.

En medio de acusaciones de parte y parte, tanto el presidente Santos como Maduro dijeron este lunes por separado que estaban abiertos a la mediación de los vecinos suramericanos.

Según Colombia hasta este lunes la crisis fronteriza ha dejado casi 14.000 colombianos afectados, entre ellos 1.443 deportados desde Venezuela y el resto que han huido por temor a ser expulsados sin sus familias o pertenencias.

Colombia y Venezuela comparten una porosa frontera de 2.219 km, en la que denuncian la actividad de grupos irregulares que lucran con el contrabando de combustible y otros productos altamente subsidiados por el gobierno venezolano.