Avezado diplomático de estatura mundial

 10 julio, 2015

Riad. EFE El exministro saudí de Asuntos Exteriores, Saud al-Faisal, murió este jueves a los 75 años, después de haber sido relevado en su cargo, el pasado abril, por motivos de salud y tras más de 40 años en el puesto, lo cual lo convirtió en el decano de la diplomacia mundial.

La ciudad de Taif, en el oeste del país, vio nacer al exjefe de la diplomacia saudí en 1940, antes de que un joven al-Faisal viajara a Estados Unidos para licenciarse en Economía en la prestigiosa Universidad de Princeton, en Nueva Jersey, en 1964.

Una vez terminados sus estudios universitarios, al-Faisal volvió a su país natal, donde trabajó para la compañía general de petróleo y minas, Petromin, donde alcanzó el puesto de vicedirector para los Asuntos de Planificación en 1970.

El exdiplomático fue testigo de varias crisis en Oriente Medio, como la guerra entre Irak e Irán (1980-1988) y la primera guerra del golfo Pérsico (1990-1991), debido a la ocupación de Kuwait por el Ejército iraquí en 1990.

Entonces, Arabia Saudí acogió a las tropas estadounidenses en su territorio para protegerse de las amenazas del dictador iraquí, Sadam Husein, y liberar el territorio kuwaití.

En el 2002, Al Faisal participó en la elaboración de la Iniciativa Árabe de Paz, que incluyó la alusión a los Estados de Israel y Palestina, propuesta por el difunto rey saudí Abdalá bin Abdelaziz, que fue luego adoptada por la Liga Árabe ese mismo año, durante su cumbre de Beirut.

El objetivo de esa propuesta era resolver el conflicto árabe-israelí y la normalización de la relación entre Tel Aviv y los países árabes a cambio de una retirada israelí total de los territorios ocupados y una solución viable para los refugiados palestinos.

En los últimos años al frente del Ministerio saudí de Exteriores, Al Faisal realizó esfuerzos para hallar soluciones a la más que delicada situación que vive la región.

El exministro ejerció la influencia que le otorgaba su dilatada experiencia en conflictos como el de Siria y el Yemen, así como para repeler el aumento de la influencia iraní, el principal rival regional de Riad en el mundo árabe.

La muerte de Al Faisal coincide con los desafíos que afrontan las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudí, por la división de las políticas de los dos países con respecto al programa nuclear iraní y al conflicto sirio.

Mientras Estados Unidos defiende soluciones consensuadas a las dos causas, Riad pide que haya medidas más duras contra Teherán y más apoyo de Washington a los rebeldes sirios para que derroquen al régimen del presidente Bachar al Asad.

Según las últimas filtraciones de Wikileaks, gran parte de los documentos del Ministerio saudí de Exteriores emitidos por dicho sitio trataban sobre la expansión chií, no solamente en Oriente Medio, sino en todo el mundo.

Al Faisal fallece en un momento en el que el mundo árabe vive el mayor periodo de inestabilidad de las últimas décadas, ante los conflictos de Siria, Irak, Yemen y Libia; los desafíos que afronta la transición política en Egipto y la expansión del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en varias zonas de la región.

El exministro hablaba varios idiomas, entre ellos turco, inglés, francés y hebreo, estaba casado y era padre de seis hijos.