Un purpurado incómodo para los poderosos

 15 diciembre, 2015

La Paz. AP y EFE Tildado de cura comunista por dictadores y de entrometido por gobiernos democráticos por sus ácidos cuestionamientos, Julio Terrazas no solamente fue el primer cardenal de la Iglesia católica nacido en Bolivia, sino un fuerte crítico de los poderes opresores.

Terrazas fue nombrado cardenal el 28 de enero del 2001, a sus 64 años, por el extinto papa Juan Pablo II.

El purpurado fue conocido por su prédica a favor de los derechos fundamentales de la vida y la justicia y por dar ejemplo de solidaridad “al servicio de todos”, frase que proclamaba como la guía de su vida.

En los últimos años, denunció que la justicia era manipulada para amedrentar, también la concentración del poder y pidió al gobierno del presidente Evo Morales amnistía para opositores que son procesados, están detenidos o abandonaron el país.

También hizo denuncias y reflexiones sobre lo que considera un aumento del narcotráfico y de la inseguridad en el país.

Las honras fúnebres se realizaron el viernes anterior.