Voz de los marginados frente a la dictadura

 19 octubre, 2016

Santiago. AFP Las letras chilenas perdieron a Juan Radrigán, uno de sus mayores dramaturgos y Premio Nacional de Arte 2011, quien utilizó su obra para rebelarse contra la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y dar voz a los desamparados.

El autor de El loco y la triste, fallecido el domingo, fue velado el lunes en la sede del Sindicato de Actores, Sidarte, en la capital chilena.

Sus restos reposan en el cementerio El Manantial de Maipú. Previamente, amigos y admiradores le rindieron un homenaje en el Teatro Nacional Chileno.

“El teatro chileno está de luto. Con la muerte de Juan Radrigán se va uno de nuestros autores más destacados. Mi sentido pésame a su familia”, tuiteó la presidenta Michelle Bachelet.

El autor de Fantasmas Borrachos y Amores de cantina , de 79 años, murió como consecuencia de un cáncer de pulmón.

Emblema. Radrigán fue la voz de la marginalidad asociada al contexto político, social, económico o cultural de su país. En la dictadura, su obra fue un arma de rebelión, pues concedió voz a los marginados, los huérfanos y los perseguidos.

Sus textos se convirtieron en emblemas de la resistencia al régimen como Las Brutas (1980), El loco y la triste (1980), Hechos consumados (1981) y El toro por las astas (1982).

Su lenguaje se acercaba al de las clases sociales bajas, ya que era precisamente a este grupo de la población al que quería llegar.

Nacido en Antofagasta (norte) en 1937, este cronista del Chile de los últimos 30 años, aprendió a leer con la Biblia, el único libro que había en su casa, según la prensa local.