Este ritual marca el final del Haj, la peregrinación a La Meca, que este año reunió apenas a 1,5 millones de fieles, contra 3,2 millones en 2012

 15 octubre, 2013
 Decenas de peregrinos musulmanes oran en la cima del monte Arafat, durante jornada de peregrinación a la Meca, en Mina, cerca de La Meca, en Arabia Saudita.
Decenas de peregrinos musulmanes oran en la cima del monte Arafat, durante jornada de peregrinación a la Meca, en Mina, cerca de La Meca, en Arabia Saudita.

Mina, Arabia Saudí

Miles de fieles comenzaron este martes el ritual de lapidación de Satán, en Mina, cerca de la ciudad santa de La Meca, en el primer día de la Fiesta musulmana del Sacrificio.

Este ritual marca el final del Haj, la peregrinación a La Meca, que este año reunió apenas a 1,5 millones de fieles, contra 3,2 millones en 2012.

El Haj, la mayor peregrinación anual en el mundo, es uno de los cinco pilares del islam que todo fiel debe realizar al menos una vez en su vida si dispone de los medios necesarios.

Hombres vestidos de blanco y mujeres con una larga túnica y pañuelo en la cabeza ocuparon desde primeras horas de la mañana el valle de Mina.

Las autoridades han desplegado a soldados y policías para controlar a la multitud a medida que se acerca al lugar santo.

Los fieles realizaron el rito de lapidación lanzando piedras contra estelas que representan a Satán, una ceremonia que puede durar hasta tres días.

La reducción por la mitad del número de peregrinos facilitó la celebración del ritual, indicaron los fieles.

"La multitud este año es menos compacta y sus movimientos son más fluidos", estimó así un peregrino paquistaní, Shiraz Khorshid.

Algunos musulmanes utilizaron mascarillas en su peregrinación a La Meca, Arabia Saudita, para evitar el contagio del coronavirus MERS. Este año, cerca de 2 millones de fieles atendieron la celebración. | AFP
Algunos musulmanes utilizaron mascarillas en su peregrinación a La Meca, Arabia Saudita, para evitar el contagio del coronavirus MERS. Este año, cerca de 2 millones de fieles atendieron la celebración. | AFP

"Mi peregrinación se desarrolla bien y la organización ha sido buena en todos los lugares del Haj", añadió Khorshid, empleado de un centro de formación profesional del este de Arabia Saudita.

"La peregrinación de este año es mejor que la del año pasado, con menos tráfico y por primera vez hemos podido tomar el tren" que vincula los diferentes lugares, añadió Turkey al Ashwal, un yemenita que participa en el Haj por segundo año consecutivo.

Los peregrinos están en movimiento en un perímetro de una decena de km desde el domingo, cuando dejaron La Meca para Mina. La jornada del lunes rezaron en el Monte Arafat, considerado el momento más importante del Haj.

Pasaron la noche en el valle de Muzdalifa, antes de regresar a Mina, siguiendo a sus guías que agitaban banderas de sus países.

Un grupo de peregrinos sirios caminaron tras una bandera de la rebelión, que trata de derrocar al régimen del presidente sirio, Bashar al-Asad.

Algunos peregrinos egipcios mostraban su apoyo al expresidente islamista Mohamed Mursi, despuesto por el ejército, agitando las manos enseñando cuatro dedo. Pero no hubo manifestación política, prohibida por las autoridades sauditas.

Este año, Arabia Saudita decidió reducir en 20% el número de peregrinos extranjeros y en un 50% el de los que provienen del interior del país debido a los temores generados por la enfermedad del coronavirus MERS y por las obras de ampliación de los lugares santos.

Las autoridades sauditas aseguraron que no se ha registrado ningún caso de contaminación por este virus entre los peregrinos.

El inicio del ritual de lapidación de Satán coincide con la primera jornada del Aid al Adha, o fiesta del sacrificio, celebrada por los musulmanes en todo el mundo.

La lapidación simboliza, según la tradición musulmana, la resistencia a Satán, que apareció en tres lugares diferentes al patriarca Abraham para disuadirle de sacrificar, como lo ordenaba Dios, a su hijo Ismael. Cuando se disponía a sacrificar a su hijo, Abraham recibió un cordero que degolló en su lugar.

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