ONU investigará las operaciones que han cobrado vidas de civiles

 27 enero, 2013

Washington. EFE. Los “drones” (aviones no tripulados), el arma favorita de Barack Obama en la lucha contra el terrorismo, surcan Pakistán y Yemen dando muerte de manera aséptica a cientos de extremistas, aunque esa “mano invisible” levanta suspicacias que llevaron a la ONU a tomar cartas en el asunto.

Se operan desde la seguridad de bases en Estados Unidos, sus pilotos matan frente a monitores y a distancia a terroristas en el teatro de guerra de Oriente Medio, gracias a una tecnología que definirá las guerras del futuro y que se perfecciona cada vez con más rapidez.

El responsable de Naciones Unidas para Contraterrorismo y Derechos Humanos, Ben Emmerson, anunció el jueves el inicio de una investigación de los ataques con “drones”, especialmente aquellos en los que se ha informado de un gran número de víctimas civiles.

Emmerson recordó que, aunque EE. UU. esté inmerso en una guerra asimétrica contra el terrorismo, esto no le exime de cumplir las leyes internacionales y respetar la soberanía de países como Pakistán o Yemen.

“La utilización de ‘drones’ tiene serios puntos negativos, a veces se hace uso de ellos de manera demasiado libre; pero no nos llamemos a engaño: los países donde se producen los ataques los consienten o directamente los promueven, hacen un doble juego: uno de cara a su opinión pública y otro con Washington”, detalló Bill Roggio, director del proyecto Long War Journal , especializado en Oriente Medio.

Según el Bureau of Investigative Journalism, desde que Obama, premio Nobel de la Paz en 2009, llegó al poder, el Pentágono y la CIA han realizado más de 300 ataques con “drones” en zonas tribales de Pakistán, con el resultado de unas 2.500 víctimas, entre ellas centenares de civiles muertos.

El presidente ha defendido esta tecnología por ser más precisa que otro tipo de bombardeos. Los datos del Bureau indican que en el 2011 el 14 % de las víctimas eran civiles, mientras que en 2012 el porcentaje fue de 2,5%.

“Nuestra principal preocupación es la falta de transparencia y las vagas razones con las que se justifican los ataques”, explicó Laura Pitter, experta en contraterrorismo de Human Rights Watch, que asegura que EUA no publica datos de víctimas de estos ataques “que suceden a diario”.

El recién propuesto por Obama para director de la CIA, John Brennan, es uno de los grandes defensores de estos programas.

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