Tormenta invernal ha dejado entre 16 y 18 muertos la mayoría en accidentes de ruta, informó la prensa local

 14 febrero, 2014
Varias excavadoras retiran la nieve que cubre la pista del aeropuerto nacional Reagan de Arlington (Virginia), Estados Unidos. La tormenta invernal que viene azotando buena parte del sureste estadounidense obligó hoy a cancelar más de 200 vuelos solo en los aeropuertos internacionales de Fort Lauderdale, Miami y Orlando
Varias excavadoras retiran la nieve que cubre la pista del aeropuerto nacional Reagan de Arlington (Virginia), Estados Unidos. La tormenta invernal que viene azotando buena parte del sureste estadounidense obligó hoy a cancelar más de 200 vuelos solo en los aeropuertos internacionales de Fort Lauderdale, Miami y Orlando

Washington

Una tormenta invernal con fuerte caída de nieve paralizaba este viernes el este de Estados Unidos, mientras se desplaza hacia el noreste tras haber dejado entre 16 y 18 muertos, según la prensa local, y afectar los traslados de millones de personas.

Una capa de nieve, que en algunos lugares alcanza los 60 centímetros de espesor, recubría las regiones este y sur del país, mientras que en Washington, donde aparecieron los esquíes, el gobierno central suspendió sus labores.

La prensa estadounidense cuenta entre 16 y 18 fallecidos, la mayoría en accidentes de ruta. Una mujer embarazada murió tras haber sido herida por un quita-nieves, y su bebé fue salvado por cesárea aunque permanecía en estado grave. Un hombre, internado en un psiquiátrico de Washington fue encontrado muerto en la nieve, según el alcalde de la capital.

El Servicio Nacional de Meteorología (NWS) advirtió que la tormenta se debilitaba sobre la costa este pero que "aportaría un clima muy invernal al nordeste", especialmente en la región de los Apalaches y de Nueva Inglaterra, cerca de la frontera con Canadá.

Tras un breve respiro, nuevas nevadas y severas condiciones invernales se esperan sobre la costa este para el sábado.

Los retrasos y anulaciones de vuelos deberán continuar durante varios días. Las aerolíneas intentan solucionar la situación de una gran cantidad de pasajeros varados en los aeropuertos.

Unos 6.850 vuelos fueron anulados este jueves desde o hacia Estados Unidos, según el sitio especializado FlightAware.com. Más de 3.800 vuelos fueron reprogramados.

Ese nuevo episodio de un invierno particularmente crudo para el este estadounidense afectó desde el miércoles Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte, antes de dirigirse hacia el norte.

Más de 2.300 militares de la Guardia Nacional fueron desplegados el jueves en siete estados -desde Georgia a Delaware- para ayudar a los servicios de emergencia, informó el Pentágono.

Según el Departamento de Energía, unos 800.000 hogares o empresas se vieron privados de electricidad la tarde del jueves en 11 estados de las regiones sur y este, de los cuales 340.000 en Carolina del Norte y Sur.

En Washington la nieve retornó el jueves por la noche, tras un día de lluvia.

La circulación fue extremadamente difícil por la cantidad de nieve acumulada, de más de 30 centímetros (más de medio metro en la periferia). Algunas personas incluso sacaron a relucir sus esquíes.

Las escuelas no dictarán clases este viernes. Las puertas de las oficinas públicas permanecieron cerradas el jueves y circularon pocos ómnibus.

En Nueva York nevó en abundancia el jueves y una advertencia de nieve se decretó hasta este viernes.

Así, el alcalde Bill de Blasio recomendó a los neoyorquinos dejar sus automóviles en casa y limitar sus desplazamientos a lo indispensable. La recolección de residuos también fue suspendida para que los empleados se dediquen a retirar la nieve, anunció.

El servicio meteorológico había alertado en los últimos días la proximidad de un "domo gigantesco" de corriente de aire frío proveniente del Ártico y que se instalaría sobre una parte de Estados Unidos creando una "tempestad glacial" capaz de "paralizar" varios Estados.