6 junio, 2014

Ginebra

El tribunal de Ginebra que tienen a su cargo el caso del exdirector de la Policía Nacional de Guatemala Erwin Sperisen dictará hoy sentencia tras tres semanas de juicio, durante el cual el fiscal pidió cadena perpetua para el antiguo jefe policial.

Sperisen fue acusado de la ejecución sumaria de diez personas, siete de ellas en 2006 durante un operativo de seguridad para recuperar el control de la prisión de máxima seguridad de Pavón.

El segundo caso ocurrió un año antes, cuando tres prisioneros de la cárcel El Infiernito, de un grupo mayor que había fugado, fueron igualmente ejecutados tras ser capturados.

Sperisen negó esta semana ante los jueces haber matado, ordenado o planificado la muerte de alguien cuando era el máximo responsable de las fuerzas del orden de Guatemala.

Este caso, que ha tenido ramificaciones en España y Austria, donde se ha juzgado a subalternos de Sperisen por los mismos hechos, es considerado por numerosos grupos proderechos humanos de Guatemala y Europa como uno de los más emblemáticos de los últimos años en la lucha contra la impunidad.

Erwin Sperisen cuando presentó su renuncia el 26 de marzo del 2007. | AFP
Erwin Sperisen cuando presentó su renuncia el 26 de marzo del 2007. | AFP

Sperisen tiene doble nacionalidad suizo-guatemalteca y su procesamiento en Suiza responde al hecho de que la legislación de este país no prevé la extradición de sus nacionales, pero sí reconoce a sus tribunales la competencia para juzgar crímenes cometidos por éstos en otros países

Durante el proceso desfilaron testigos del operativo en la cárcel de Pavon que acusaron a Sperisen de haber dirigido personalmente y al detalle la intervención de las fuerzas del orden, en circunstancias en que los prisioneros fueron abatidos luego de haberse rendido.

Uno de los testigos corroboró que vio como el exjefe de la Policía de Guatemala disparaba contra un reo.

La defensa de Sperisen ha negado su responsabilidad en los hechos que se le imputan y ha afirmado que su rol fue el de "representación" ante los medios de comunicación durante los hechos violentos en Pavon, una cárcel que hasta el operativo en cuestión había estado controlada por los propios presos y a la que las fuerzas del orden no podían entrar.