27 agosto, 2016

Con una ceremonia solemne marcada por el dolor, Italia enterró este sábado a 35 de las casi 300 víctimas del terremoto que arrasó el miércoles tres poblaciones de montaña del centro de la península.

La ceremonia, que se celebró en la ciudad de Ascoli Piceno, contó con la presencia del presidente de la República, Serio Mattarella y del primer ministro Matteo Renzi, así como familiares, amigos y parientes de las víctimas de Arquata del Tronto, una de las aldeas devastadas por el sismo.

El evento, el primer acto oficial por las víctimas, se celebró en el estadio deportivo de Ascoli Piceno, una ciudad localizada no muy lejos del lugar de la tragedia, que fue transformado en capilla.

Treinta y cinco ataúdes, colocados sobre un tapete azul, estaban cubiertos con una corona de flores con lirios blancos y rosas.

Entre ellos, resaltaba uno blanco, el de Giulia, una niña de 9 años, cuyo cuerpo protegió al de su hermana, Giorgia, de 4 años, una de las últimas personas extraídas con vida de los escombros en Pescara del Tronto.

"Nuestras campanas volverán a repicar", clamó el obispo Giovanni D'Ercole durante la misa fúnebre a la que asistieron cientos de personas, entre ellos autoridades locales y regionales así como socorristas, bomberos y asistentes sociales.

Visiblemente conmovido, Renzi y su esposa evitaron dar declaraciones a la prensa y se limitaron a abrazar a los familiares de las víctimas al término de la ceremonia.

Fuera del estadio, en un silencio sepulcral, la ceremonia fue transmitida en pantallas gigantes, mientras parientes de los difuntos, sentados junto a los ataúdes, se abrazaban y lloraban desconsoladamente.

Pocas horas antes de la ceremonia, el presidente Mattarella visitó la pequeña aldea de Amatrice, emblema de la devastación, de cuyos escombros han sido extraídas sin vida 230 personas.

Los equipos de rescate trabajaron toda la noche y lograron sacar tres nuevos cuerpos bajo los cúmulos de piedra del Hotel Roma, donde dormía medio centenar de personas.

La misma promesa hizo el presidente Mattarella a un habitante que le pedía ayuda: "No los abandonaremos", repitió en varias ocasiones mientras abrazaba y daba el pésame.

En forma privada y sin estar acompañado por la prensa, el jefe de Estado visitó a los heridos internados en el hospital de Ascoli. Entre ellos a la pequeña Giorgia, a la que regaló una muñeca por su cumpleaños, festeja este sábado cuatro años.

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