Se concentraron delante de una mezquita de Nasr City

 21 junio, 2013

El Cairo

Mohamed Mursi llegó al poder en 2012
Mohamed Mursi llegó al poder en 2012

Miles de islamistas egipcios se manifestaban este viernes para apoyar al presidente Mohamed Mursi, en un clima tenso con la oposición, que ha convocado una movilización masiva para el 30 de junio con el objetivo de pedir la dimisión del jefe del Estado.

Los manifestantes, con banderas egipcias y retratos del jefe del Estado, se concentraron delante de una mezquita de Nasr City, un suburbio de El Cairo, gritando "sí a la estabilidad, sí a la legitimidad".

Los opositores "no deben creer que somos una minoría. Somos capaces de proteger la legitimidad y la sharia", afirmaba Hamida Bakut, una enfermera de 43 años que enarbolaba una banderola con la fotografía del presidente.

"Los presidentes elegidos democráticamente no pueden ser destituidos por manifestaciones", declaró por su lado un portavoz de los Hermanos Musulmanes, Gehad al Hadad.

Varios movimientos islamistas, como el Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), escaparate político de los Hermanos Musulmanes de los que procede Mursi, han convocado una concentración delante de una mezquita de Nasr City, un suburbio de El Cairo, para "salvar la revolución".

Los Hermanos Musulmanes son el principal grupo de apoyo del mandatario.
Los Hermanos Musulmanes son el principal grupo de apoyo del mandatario.

La manifestación se presenta como una demostración de fuerza frente a la oposición que lleva semanas preparando una concentración delante del palacio presidencial para el 30 de junio, primer aniversario de la investidura de Mursi.

Una campaña titulada Tamarod ("rebelión"), a la que se sumaron numerosos grupos y personalidades opuestas a Mursi, afirma tener 15 millones de firmas para pedir su dimisión y la convocatoria de elecciones presidenciales anticipadas. La movilización en torno a Tamarod dio cierta visibilidad a una oposición fragmentada y deja al poder a la defensiva, temeroso de que estas tensiones desemboquen en una nueva oleada de violencia en un país profundamente dividido.

Mursi es el primer presidente civil e islamista del país. Su elección puso fin al periodo de transición bajo mando militar que siguió a la caída en febrero de 2011 de Hosni Mubarak bajo la presión de una revuelta popular.

Sus partidarios (los Hermanos Musulmanes y otras formaciones islamistas, incluidos los fundamentalistas salafistas) califican de "contrarrevolución" los llamamientos que piden su dimisión porque insisten en que fue elegido democráticamente.

Sus detractores le acusan de haber agravado la división política del país intentando colocar a sus simpatizantes en todos los puestos claves y de ser incapaz de afrontar una grave crisis económica que disparó el desempleo y la inflación, además de provocar escasez de carburante y largos cortes en el suministro eléctrico.

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