El Grupo 5+1 (Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) y la República islámica negocian desde inicios del año un acuerdo histórico que debe garantizar a las grandes potencias que Irán no buscará dotarse de la bomba atómica

 20 junio, 2014

Viena

Las grandes potencias e Irán, lejos todavía de un acuerdo sobre el asunto nuclear iraní, decidieron este viernes incrementar el ritmo de sus negociaciones, con la esperanza de lograr un acuerdo en la fecha límite del 20 de julio.

Las negociaciones de esta semana en Viena "fueron muy duras pero constructivas", declaró un alto funcionario estadounidense luego de las discusiones del viernes.

"No sabemos todavía si Irán está dispuesto a tomar todas las medidas necesarias para garantizar al mundo que su programa nuclear es y seguirá siendo exclusivamente pacífico", agregó Wendy Sherman.

La decisión de volverse a reunir el 2 de julio en Viena fue anunciada luego de cinco días de diálogo difícil en la capital austriaca, donde las partes se enfrentaron a importantes puntos que bloquearon las negociaciones.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Javad Zarif (c), llega a un encuentro con la prensa tras las conversaciones con las potencias del grupo E3+3 (Alemania Reino Unido, Francia, EE.UU, Rusia y China) e Irán, en Viena, Austria
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Javad Zarif (c), llega a un encuentro con la prensa tras las conversaciones con las potencias del grupo E3+3 (Alemania Reino Unido, Francia, EE.UU, Rusia y China) e Irán, en Viena, Austria

El Grupo 5+1 (Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) y la República islámica negocian desde inicios del año un acuerdo histórico que debe garantizar a las grandes potencias que Irán no buscará dotarse de la bomba atómica, a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales que privan a Irán, cada semana, de miles de millones de de dólares de ingresos petroleros.

Según varias fuentes, dos temas claves bloquearon las discusiones.

El primero es el enriquecimiento de uranio, que hace posible en alto grado obtener el combustible para un arma nuclear. Irán, que siempre afirmó que su programa nuclear era únicamente civil, insiste en la posibilidad de conservar su capacidad de enriquecimiento.

Concretamente, las negociaciones versarían sobre el número de centrifugadoras - máquinas utilizadas para enriquecer el uranio - que la República islámica podría conservar después del acuerdo.

Los occidentales quieren una reducción drástica de su cantidad.

El segundo diferendo mayor es el ritmo del levantamiento de las sanciones después de un eventual acuerdo.

El Grupo de los 5+1 aceptaría tras un acuerdo el levantamiento rápido de las sanciones económicas y financieras denominadas "unilaterales" tomadas por la Unión Europea y Estados Unidos. Habría luego un "desmantelamiento progresivo" de las sanciones aplicadas a Irán por la ONU.

El acuerdo temporal de noviembre de 2013, que hizo posible lanzar la negociación, prevé un descongelamiento de las sanciones por un monto de 4.200 millones de dólares.

Un aligeramiento de las sanciones "muy reducido" y "reversible" de las medidas que estrangulan a la economía iraní, subrayó el miércoles Jacob Lew, secretario estadounidense del Tesoro. La economía iraní "sigue en situación de crisis", dijo.

Ambas partes se encontraban por quinta vez, en un lapso de cinco meses, en Viena.

Luego de haber definido el marco de la discusión, iniciaron desde mayo la redacción de un documento común, ejercicio que reveló la magnitud de los desacuerdos.

Con la esperanza de avanzar, ambas partes agregaron a sus agendas varios días de entrevistas bilaterales en Ginebra a comienzos del mes.

Y según una fuente estadounidense, se negociará ahora "de cualquier manera" todos los días o casi todos los días hasta el 20 de julio, fecha límite fijada por las partes para llegar a un acuerdo.

Ni Irán, ni los 5+1 plantean de manera pública prolongar la discusión por seis meses, una posibilidad prevista por el acuerdo temporal.

Todo ocurre por el contrario como si las partes quisieran aprovecharse del sentimiento de urgencia relacionado con la fecha límite para lograr un acuerdo.

"Sabemos desde el inicio que esto sería muy duro, y que si ocurre un movimiento sería más al final que al inicio de las negociaciones", justificó el jueves por la noche una fuente del grupo 5+1.

Prolongar las discusiones sería muy arriesgado políticamente, tanto para Estados Unidos, que elegirá en noviembre un nuevo congreso aún más desconfiado con Irán, como para el presidente iraní Rohani, mal visto por los conservadores del régimen.