Alto Comisionado denuncia ayuda aportada por el bloque e Italia a los guardacostas libios para detener a las personas en el mar

 Hace 5 días

Ginebra. La política de la Unión Europea de cooperación con las autoridades libias para interceptar a los migrantes en el Mediterráneo y trasladarlos a las prisiones en Libia es “inhumana”, denunció Naciones Unidas el martes.

“El sufrimiento de los migrantes detenidos en Libia es un ultraje a la conciencia de la humanidad”, declaró el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein en un comunicado, en el que califica “la política de la Unión Europea de asistencia a los guardacostas libios para interceptar y devolver a los migrantes en el Mediterráneo (de) inhumana”.

Libia, un país sumido en el caos, se ha convertido en un importante punto de paso para numerosos migrantes que tratan de alcanzar Europa por el Mediterráneo, muchos de los cuales denunciaron haber sufrido abusos a manos de los pasadores y otras personas.

Decenas de migrantes fueron rescatados en el mar Mediterráneo, a unos 21 kilómetros al norte de Sabratha, Libia, el 3 de febrero del 2017.
Decenas de migrantes fueron rescatados en el mar Mediterráneo, a unos 21 kilómetros al norte de Sabratha, Libia, el 3 de febrero del 2017.

“La comunidad internacional no puede seguir cerrando los ojos ante los horrores inimaginables sufridos por los migrantes en Libia y pretender que la situación solo puede solucionarse mejorando las condiciones de detención”, añadió el responsable, que consideró que la situación se ha vuelto “catastrófica”.

La denuncia llegó un día después de que el grupo de contacto sobre la ruta migratoria en el Mediterráneo central, –que reúne a 13 países europeos y africanos, incluido Libia– decidieran, durante una reunión en Berna (Suiza), mejorar las condiciones de los migrantes en los centros de detención en Libia, impulsando alternativas a esta solución.

En el comunicado, el Alto Comisionado denunció la ayuda aportada por la UE e Italia a los guardacostas libios para detener a los migrantes en el mar, “pese a las preocupaciones expresadas por los grupos de defensa de los Derechos Humanos” sobre la suerte de los migrantes.

El Alto Comisionado criticó a los países europeos por ignorar las advertencias, lo que podría condenar a más migrantes a ser detenidos, exponiéndolos a torturas, violaciones, trabajos forzados y extorsión.

Según el Departamento Libio de Lucha contra la Migración Ilegal, 19.900 personas se encontraban en esos centros a principios de noviembre, en comparación con los cerca de 7.000 a mediados de septiembre.

Este fuerte aumento de las detenciones se produjo tras unos violentos enfrentamientos en Sabratha, una ciudad del oeste de Libia de donde los migrantes suelen partir hacia Europa.

“Las crecientes intervenciones de la UE y de sus Estados miembros no han contribuido, hasta la fecha, a reducir el número de abusos padecidos por los migrantes”, incidió Zeid.

En reacción a las críticas, un portavoz de la UE indicó a la AFP que Bruselas desea reforzar las capacidades de los guardacostas libios para salvar vidas, al tiempo que se asegura que los migrantes sean enviados a “centros de recepción que sean confores con los estándares humanitarios internacionales”.

“Los centros de detención en Libia deben cerrarse. La situación en esos campos es inaceptable”, añadió, subrayando que Bruselas financia actividades de protección de los migrantes de la ONU en Libia.

El responsable de la ONU aseguró que los observadores que visitaron cuatro centros de detención este mes estaban “conmocionados” por lo que vieron.

Había “miles de hombres, de mujeres y de niños esqueléticos y traumatizados, apilados unos sobre otros, encerrados en hangares (...) y despojados de su dignidad”, explicó.

Hombres, mujeres y niños detenidos en esos centros contaron a la ONU que los guardias les habían propinado palizas.

“Nos golpean todos los días, utilizan porras eléctricas simplemente porque pedimos comida o un tratamiento (médico) o informaciones sobre qué nos va a pasar”, declaró un migrante camerunés a los observadores de la ONU.

Las mujeres son violadas por los pasadores pero también por los guardias de los centros oficiales de detención.

“No podemos ser un testigo silencioso de la esclavitud de tiempos modernos”, zanjó el Alto Comisionado, que instó a las autoridades libias a no detener a los migrantes.

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