La contaminación, la inmigración y el pobre acceso a servicios básicos son temas medulares en este evento.

 26 mayo, 2016
Este proyecto se denomina
Este proyecto se denomina "Rock Garden", del fallecido artista indio Nek Chand, durante la XV edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia.

Venecia, Italia

La XV Edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia mostró este jueves sus propuestas, planteadas para “mejorar la calidad de vida de la gente”, según dijo su comisario, el chileno Alejandro Aravena, ganador del Premio Pritzker.

“Si estamos de acuerdo en que lo que importa aquí es mejorar la calidad de vida de la gente, la manera que los arquitectos tenemos para hacer, para entrar en este debate, en este objetivo común es por medio del entorno construido”, dijo Aravena.

“Y apenas uno trata de empujar y ampliar la noción de calidad del entorno construido se encuentra con una enorme resistencia, con una gran fricción, no es fácil hacer esta mejora del entorno construido”, reconoció el responsable de la que está considerada la cita más importante en el mundo en su sector.

Son más de sesenta las participaciones nacionales en esta Bienal, que se aloja en los Giardini de la ciudad de los canales y en su vecino Arsenal, pero el evento desborda el espacio original y lo albergan desde hace años ya varios lugares de Venecia.

Menos rascacielos y más edificios para las mayorías

En esta ocasión, en cierto modo, la consigna del comisario a los participantes era además la de plantear soluciones a cuestiones como el impacto de las migraciones, la contaminación y los conflictos en los entornos urbanos.

Muchos han querido ver en esta edición de la Bienal un intento de que los ojos de los arquitectos vuelvan un poco la espalda al “skyline” de las ciudades y presten una mayor atención a las calles donde vive la gente: menos rascacielos y más edificios para las mayorías.

“De alguna manera es un frente, son batallas que tienen que ser libradas y nos interesaba escuchar de aquellos que han logrado vencer la inercia de la realidad y poder escuchar lecciones de cuáles fueron los momentos críticos, esos momentos en los que hubo una idea estratégica que pudiera servirnos a nosotros después en nuestras propias realidades”, indicó Aravena.

Precisamente, “Reportando desde el Frente” es el lema de esta Bienal, con la intención de casi “reclutar” a los profesionales que están en primera línea del combate contra la exclusión que provocan en las ciudades la contaminación, el pobre acceso a servicios básicos o la falta de adaptación a fenómenos como la inmigración.

La Bienal se abrirá al público este sábado 28 de mayo y extenderá hasta el 27 de noviembre.
La Bienal se abrirá al público este sábado 28 de mayo y extenderá hasta el 27 de noviembre.

Presencia latinoamericana

En la entrada misma del Pabellón Central del evento, el paraguayo Gabinete de Arquitectura, muestra la respuesta a alguno de los retos planteados, como el de hacer que trabajadores no calificados puedan aprovechar al máximo las posibilidades de un elemento constructivo presente en todas partes y económico: el ladrillo.

El colombiano Simón Vélez propone por su parte soluciones basadas en otro elemento habitual y barato en algunos países: el bambú, al que califica como “el acero vegetal”, y representa la figura del profesional que trabaja tanto con clientes “ricos”, como con otros destinatarios que apenas tienen recursos pero necesidades básicas de alojamiento.

Aravena destaca que el desafío consiste en abordar cómo resolver la “inequidad, inseguridad en las ciudades, polución, acceso a servicios básicos o mediocridad o banalidad, son temas de los cuales tenemos que hacernos cargo” .

“Lo importante es que estemos de acuerdo en que aquí hay una pregunta que importa, y una vez identificada la pregunta, cuáles son las respuestas de las que podemos aprender, aquellos ejemplos que nos pueden permitir a otros que tengamos problemas similares elaborar estrategias equivalentes” , insistió el comisario.

En esta Bienal es evidente la amplia presencia latinoamericana, aunque Aravena asegura que no se eligió a los participantes en esta edición ni por su origen, ni por su edad, ni por su sexo.

Aunque habitualmente las soluciones para países en desarrollo procedan de otros más desarrollados, Aravena concede que quizás ahora haya llegado el tiempo en que sea “probable que las lecciones vengan de lugares que no eran tradicionalmente los orígenes o los centros culturales”.

A pesar del enfoque de este año, en la Bienal están presentes grandes nombres de la arquitectura como Norman Foster o Richard Rodgers, cuya presencia, advirtió Aravena, no es incompatible con los objetivos perseguidos.

“Es tan grande el desafío que necesitamos de todas las mentes disponibles. A veces eso puede venir de gente que no hemos escuchado nunca antes, otras veces puede venir de gente que está consolidada”, explicó.

“No se invitó a ningún arquitecto de estos grandes nombres por el hecho de ser un gran nombre, no me interesa por cualquiera de los proyectos que estén haciendo, fueron invitados a presentar aquellos proyectos en los que hay mayor probabilidad de impactar el bien común”, resumió.