16 octubre, 2015

Naplusa

Decenas de palestinos incendiaron el viernes la tumba de José, un lugar venerado por los judíos en Naplusa, en el norte de Cisjordania ocupada, en una tensa jornada de movilización en la que murieron cuatro palestinos.

El incendio de la tumba puede avivar aún más el antagonismo entre ambas partes y darle a los enfrentamientos con los israelíes una peligrosa dimensión confesional.

En la jornada han muerto cuatro palestinos: uno que intentó apuñalar a dos soldados israelíes en Cisjordania ocupada, uno en enfrentamientos en las afueras de Naplusa y dos por tiros del ejército en Gaza.

En esta jornada de protesta convocada en Cisjordania y en la Franja de Gaza coincidiendo con la gran oración semanal de los musulmanes, 98 palestinos resultaron heridos.

Al iniciarse la jornada de este viernes, decenas de palestinos lanzaron cócteles molotov contra la tumba de José, lugar de peregrinación para los judíos. Para estos, ahí reposa José, uno de los doce hijos de Jacob, vendido por sus hermanos y llevado a Egipto, desde donde su cuerpo fue traído de vuelta, según la tradición.

Este sitio, donde los palestinos afirman que se encuentra la tumba de un jeque local, ha sido ya escenario de enfrentamientos en el pasado, sobre todo durante la segunda intifada (2000-2005).

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, intentó rebajar tensiones y calificó poco después de "acto irresponsable" y "gesto deplorable" este incendio.

Tras dos semanas de violencia, que hace temer una nueva intifada, las fuerzas israelíes se prepararon desde la mañana para hacer frente a más disturbios.

La policía, masivamente presente, prohibió a los hombres de menos de 40 años el acceso a la muy sensible explanada de las Mezquitas, en Jerusalén.

En medio de la tensión, la diplomacia internacional —que hasta ahora parece impotente para resolver el conflicto— sigue buscando la forma de apaciguar tensiones.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó "firmemente" el ataque contra la tumba de José.

En el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Israel rechazó la posibilidad de que haya un despliegue internacional en torno a esta mezquita.

Desde el asesinato el 1 de octubre de una pareja de colonos israelíes, Cisjordania y Jerusalén Este, parte palestina de Jerusalén ocupada y anexionada por Israel, son escenario de disturbios entre lanzadores de piedras palestinos y soldados israelíes, de agresiones entre palestinos y colonos, y de ataques con arma blanca contra israelíes.

Estas violencias han dejado 37 palestinos muertos, muchos de ellos autores de atentados, y centenares de heridos, y siete muertos y decenas de heridos del lado israelí. Desde el 9 de octubre, precisamente tras el rezo semanal musulmán, los disturbios se extendieron a la franja de Gaza.

El martes, por primera vez, se produjo un atentado con arma de fuego en un autobús en Jerusalén.

Las alertas, a veces injustificadas, se suceden y la ansiedad ha impulsado a los israelíes a armarse. Estas tensiones suscitan también llamados recíprocos al odio en las redes sociales.

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