Funcionarios demandan mejores condiciones salariales

 21 mayo, 2014
La huelga de conductores de autobuses urbanos de Sao Paulo deja millares de vehículos ocupando el carril para autobuses, provocando cortes de tráfico y atascos en toda la cuidad con el consiguiente perjuicio para los usuarios de este transporte.
La huelga de conductores de autobuses urbanos de Sao Paulo deja millares de vehículos ocupando el carril para autobuses, provocando cortes de tráfico y atascos en toda la cuidad con el consiguiente perjuicio para los usuarios de este transporte.

Sao Paulo

Unos 2,5 millones de personas fueron perjudicadas este miércoles por una huelga de buses que sembró el caos en Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil y sede del partido inaugural del Mundial-2014, mientras policías civiles paralizaron su trabajo en varios estados de Brasil en demanda de mejores salarios.

Pocos autobuses funcionaban para la población de 20 millones de personas en el área metropolitana de Sao Paulo. Algunas estaciones de metro estaban desbordadas y miles de pasajeros peleaban entre ellos para acceder a los vagones, viajando apretujados, según imágenes de la prensa brasileña.

"Esta huelga perturba todos mis planes. Tuve que salir a las 4 de la mañana para llegar a tiempo al trabajo y ahora para volver tengo que usar metro y bus, que me cuesta más dinero y me lleva más tiempo" que solo tomar un bus, dijo a la AFP Maria Francisca Silva, una limpiadora de 46 años.

Muchos choferes de bus pidieron a los pasajeros que bajaran y dejaron abandonados los vehículos, bloqueando importantes avenidas, en algunos casos por temor a represalias de los huelguistas.

"Es lamentable (...) una huelga imprevista, no anunciada, una irresponsabilidad con el ciudadano", dijo Gilberto Carvalho, ministro jefe de la Secretaría de la Presidencia, a una radio local.

Unas 2,5 millones de personas son afectadas por la huelga, según la televisión Globo.

"No sabemos hasta cuándo durará esta movilización. Esta tarde (del miércoles) hay una reunión y esperamos que haya una solución", dijo a la AFP un portavoz de la autoridad de transporte de Sao Paulo (SPTrans).

La SPTrans informó que 12 de los 28 terminales de buses están cerradas, sobre todo en el centro y sur de la ciudad, aunque no ha determinado qué porcentaje de la flota de 15.000 buses está paralizada.

El alcalde de Sao Paulo Fernando Haddad criticó fuertemente la sorpresiva huelga.

"Es una guerrilla inadmisible en la ciudad de Sao Paulo. ¿Cómo usted entra a un bus y manda a un pasajero a bajar, coloca el bus en la transversal y tira la llave? Es un absurdo que un sindicato cierre un acuerdo y una minoría actúe de esta manera", zanjó en una entrevista al canal Band.

"Ayer tuve que caminar casi una hora y hoy lo mismo. Nos perjudica mucho esta huelga", dijo Izilda Lopes, una empleada doméstica que cruza Sao Paulo todos los días para ir al trabajo.

Una investigación fue abierta por la policía civil para determinar si la huelga constituye un delito, anunció la secretaría de Seguridad de Sao Paulo. Los líderes de la huelga fueron llamados a declarar.

En al menos siete estados de Brasil y el Distrito Federal, los policías civiles -responsables de las investigaciones penales- iniciaron un paro de 24 horas para exigir mejoras salariales y reformas a la política de seguridad del país, que según el sindicato que los agrupa es un "caos".

Un 30% de los funcionarios trabaja para atender las emergencias.

En total, 16 de los 27 estados de Brasil apoyan el movimiento, aunque no todos se paralizaron sino que organizaron marchas o asambleas en las propias comisarías, informó a la AFP el sindicato Cobrapol.

En Brasilia, unos 500 policías civiles y federales, vestidos con camisetas negras, se reunieron en los alrededores del museo nacional y marcharon hacia el Congreso y el ministerio de Justicia, pidiendo la reestructura de la fuerza. "Sin policía civil no hay Copa", rezan varios de sus carteles.

La policía federal, responsable de la seguridad en aeropuertos y fronteras, marchó en varias ciudades pero no decretó huelga.

La policía militar, responsable de mantener el orden público en las calles, no se sumó a la huelga. Por ley no puede paralizar sus actividades, aunque en ocasiones la norma es incumplida.

La semana pasada una ola de saqueos y destrozos en varios comercios sacudió Recife (Pernambuco, noreste), durante una huelga parcial de la policía militar en esta ciudad sede de la Copa.

Al acercarse el Mundial y las elecciones generales de octubre, varios sectores -policías, choferes de autobuses, vigilantes bancarios, profesores- han multiplicado sus llamados a huelga.

"Esperamos que haya sentido común, que en la medida que va llegando la Copa, esas protestas se reduzcan y que las personas sepan que no pueden castigar a la población en busca de un objetivo sectorial", apuntó el ministro jefe de la Secretaría de la Presidencia.

Etiquetado como: