Inmerso en una crisis ascendente en el último lustro, finalmente el país europeo colapsó. Se trata de una verdadera tragedia griega que, sí o sí, salpicará al mundo

 16 julio, 2015

En la Grecia maravillosa y del dispendio, un locutor podía jubilarse de manera anticipada (55 años los hombres, 50 años las mujeres) porque su profesión era de riesgo. ¿De riesgo? Cubrir un suceso en ocasiones puede poner en peligro la vida del periodista, ¿pero leer las noticias todos los días en un estudio de radio o televisión reduce la expectativa de vida del narrador?

La organización Cristo para la ciudad promo d promotrma de prevencd pronción. | FOTO: XXXXXXXXXXX
La organización Cristo para la ciudad promo d promotrma de prevencd pronción. | FOTO: XXXXXXXXXXX

Sí, en la Grecia artificial de la década pasada advirtieron que los micrófonos se llenan de bacterias que amenazan la salud del trabajador. Derecho adquirido.

Cuando en el 2009 reventó la crisis en Grecia, el tema de los jubilados que se infiltraron en los regímenes especiales para las verdaderas profesiones de riesgo fue un ejemplo irrefutable de la irresponsabilidad en la que habían incurrido las sucesivas administraciones gubernamentales que terminaron gestando la debacle.

Seis años después, y con un ultimátum de sus acreedores sobre su cabeza, el gobierno del izquierdista Alexis Tsipras pidió un tercer rescate financiero, esta vez por 50.000 millones de euros según el diario español El País , a cambio, finalmente, de reformar de manera profunda y de inmediato el tema de las pensiones.

El domingo se sabrá si los acreedores aceptan. Pero sigamos con el ejemplo de las jubilaciones anticipadas, pues el locutor es solo un grano de arena en esa playa de vivazos en que se convirtió el sistema de pensiones griego, uno de los tantos agujeros que fueron socavando la economía de ese país europeo cuyo colapso económico tiene en vilo a Europa y al mundo.

Aunque el desastre financiero de Grecia va mucho más allá del tema de las pensiones, procede terminar con el ejemplo porque ofrece una radiografía de lo que ocurrió por años en el país en diversos campos.

Como sucede en muchas partes del planeta, originalmente la jubilación anticipada en Grecia estaba destinada a trabajadores de verdaderas ocupaciones de riesgo: mineros que laboran en canteras, a quienes tienen contacto con cal viva, a los curtidores y estibadores, a los que laboran en astilleros y limpian y reparan los buques y tanques de la marina mercante, desactivadores de bombas y quienes efectúan los trabajos más duros de mantenimiento en fábricas u hospitales, de acuerdo con un listado del diario español ABC .

Sin embargo, el abanico se fue abriendo e ingresaron al sistema, haciéndolo añicos, profesiones u oficios que no necesariamente son de riesgo, hasta sumar 600 las categorías laborales de privilegiados que se jubilaban de manera anticipada con pensión completa.

A los locutores les siguieron los peluqueros, pues alegaron los políticos clientelistas que ellos utilizan tintes y otros productos químicos que perjudican sus organismos.

Y la lista sigue: quienes trabajan en la producción de medicamentos, de cosméticos, perfumes, albañiles, empleados en hornos industriales... y una larga lista de etcéteras.

De sacrificio en sacrificio. Hasta el 2010, con infiltrados y legítimos, los pensionistas de las listas especiales sumaban 700.000 trabajadores. Luego del rescate financiero de la Unión Europea y del FMI dicha lista se ha ido depurando.

Además, en el plano general, primero se subió la edad de jubilación de 61 a 63 años y medio, y desde el 1.° de enero del 2013, la edad legal de jubilación es de 67 años, aunque la mayoría lo hace a los 62 (a partir de esa edad se puede recibir una pensión completa siempre que se haya cotizado 40 años).

Desde el 2010, las pensiones han disminuido entre un 10% y un 15% para los que cobran menos (de 500 euros al mes para abajo) y más del 45% para las más elevadas (más de 3.000 euros).

Giorgios Chatzifotiadis (sentado en el suelo) llora de desesperación en las afueras de un banco tras la aplicación del “corralito” que les impide a los griegos sacar más de 60 euros al día. fotografía AFP
Giorgios Chatzifotiadis (sentado en el suelo) llora de desesperación en las afueras de un banco tras la aplicación del “corralito” que les impide a los griegos sacar más de 60 euros al día. fotografía AFP
200 mil puestos suprimidos: esta es la cifra de cesados a partir del 2009 y hasta ahora según datos de BBC MUNDO.

En enero del 2014, en promedio los pensionados cobraban 713 euros al mes.

Pero ni esta ni otras medidas de ahorro en los distintos rubros del presupuesto nacional han sido suficientes para rescatar al sistema.

Los acreedores exigen a Grecia un ahorro de 1.800 millones de euros en pensiones y que estas no sean subsidiadas por el Estado, lo que supondría mayores recortes a quienes reclaman que ya han pagado suficiente por la irresponsabilidad de sus gobiernos.

Y detrás de los jubilados hay un doble drama: según Atenas, cerca del 50% de los hogares griegos vive de la jubilación de un miembro de la familia.

2.6 millones de griegos son pensionados en la actualidad (sobre una población de 11.3 millones de habitantes). Además, hay 3.5 millones de trabajadores y 1.2 millones de desempleados. 20.5% de la población de Grecia tiene más de 65 años. En el 2013, Grecia gastaba 13% de su PBI en pensiones.

De cómo todo comenzó. De acuerdo con un sesudo análisis de BBC Mundo , la base de la crisis griega es una deuda de aproximadamente 320.000 millones de euros (unos $358.000 millones), que el país mediterráneo simplemente no está en condiciones de pagar.

La explicación más simple para la misma es que durante muchos años el país estuvo gastando más dinero del que producía y financiando ese gasto a través de préstamos.

Grecia ya hacía eso antes de adoptar el euro. Y la llegada de la moneda común en 2001 no cambió las cosas, como en teoría debía suceder.

Según un análisis publicado en Nacion.com esta semana, a partir de aquel año Grecia empezó a maquillar sus estados financieros y esta adulteración se alió con problemas de corrupción y evasión fiscal, reconocidos por la propia Grecia.

En 2009, se destapó la situación real de la deuda griega y se desató el pánico en la región, temor que obligó al Fondo Monetario Internacional (FMI), al Banco Central Europeo (BCE) y a la Comunidad Europea (CE) –la denominada Troika– a emprender un rescate a cambio de una serie de medidas de austeridad que implicaron grandes sacrificios para el pueblo griego y que desembocaron en una situación desesperante en lo social, económico y político.

Todo por el euro. ¿Funcionaron estas medidas? Depende del cristal con que se mire. Siempre de acuerdo con el análisis de BBC Mundo , si lo que se buscaba era proteger el euro, por ejemplo, entonces parecen estar funcionado momentáneamente, pues los préstamos coordinados por la Troika han ayudado a reducir el impacto de la crisis griega sobre la moneda común.

Pero si se habla del impacto en la población, el asunto adquiere otro matiz. Dos ganadores del premio Nobel de economía en el 2008 y 2001, Paul Krugman y Joseph Stiglitz, estiman que las medidas no mejoraron la situación o perspectivas de Grecia, cuya economía se ha reducido en un 25% desde que se implementaron los programas de austeridad.

En consecuencia, se acentuó el círculo vicioso que se pretendía frenar y el país acrecentó su dependencia en créditos.

Sobre los efectos que la situación de los reajustes ha causado en el último lustro a la población civil en Grecia, más allá de las cifras y las estadísticas, han hablado varios periodistas con conocimiento de causa.

Una de ellas es Mariangela Paone, italiana radicada en España y autora del libro Las cuatro estaciones de Atenas .

Eldiario.es recogió en mayo pasado algunas de las impresiones de Paone, quien ha estado radicada en Grecia durante varios periodos en los últimos años y, así como lo hizo en su libro, habla de lo impensable en un país primermundista: niños que se desmayan en clase por no comer, hospitales de campaña para atender a los que se queden fuera del sistema por no tener trabajo, una tasa de desempleo alarmante (aún más grave en el caso del empleo juvenil) y el ascenso de una formación ultraderechista que culpa a los inmigrantes de la situación de los griegos.

El efecto dominó con tenor de tragedia griega no ha tardado en decantarse: “Hay un rebrote muy importante de la drogadicción en la calle, y el aumento del VIH está relacionado con el incremento de la pobreza de los drogadictos, y de los servicios insuficientes para ellos, como ocurre con las jeringuillas. Utilizan drogas más baratas, más peligrosas, y que se consumen de formas poco recomendables”, ha declarado Paone.

Ella también habla de una “guerra entre pobres”, pues los ciudadanos griegos en esa condición a menudo tienen que disputarse un oficio informal con alguien de Bangladesh, por ejemplo, quien hace el trabajo por un tercio del salario.

Y es que, para colmo, Grecia es uno de los principales puertos de entrada de inmigrantes en Europa. Se calcula que hay un millón de inmigrantes en un país de 11 millones de habitantes.

Los números oficiales demuestran que el impacto de las medidas sobre el pueblo griego ha sido brutal: su tasa de desempleo es la más alta de toda la Unión Europea, y entre los jóvenes ya supera el 60%.

Es decir, ya son millones los ciudadanos griegos que están viviendo bajo la línea de pobreza.

Y aquí llegamos al temido momento, el que ocurrió el pasado 30 de junio cuando Grecia entró en “default” (cesación de pagos) al no poder pagar cerca de 1.700 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI).

La incertidumbre se apoderó de la población desde el 30 de junio. Este lunes, un grupo de pensionados hacía fila en las afueras del Banco Nacional de Atenas. fotografía AP
La incertidumbre se apoderó de la población desde el 30 de junio. Este lunes, un grupo de pensionados hacía fila en las afueras del Banco Nacional de Atenas. fotografía AP

Oficialmente, Grecia se convirtió ese día en la primera economía desarrollada en estar en mora con la entidad multinacional. De paso, este es hasta ahora el mayor incumplimiento de pagos en la historia del FMI.

Como medida de emergencia ante el grave problema de liquidez, el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras tomó una drástica decisión y ordenó el cierre del sistema bancario durante seis días bajo el procedimiento conocido como “corralito”, en el que a los ciudadanos se les limita hasta por 60 euros (67 dólares) los retiros en cajeros automáticos. Aunque la medida en principio era por seis días, luego se realizó una prórroga que vence este domingo 12.

Ante el “default” de Grecia, la Troika realizó una contrapropuesta de pagos y un nuevo ajuste fiscal con más exigencias y recortes en casi todos los rubros para la población. El gobierno decidió someter la decisión a juicio del pueblo y este reaccionó con un rotundo “no”, el domingo pasado, ante el referendo. La situación es en extremo compleja no solo para Grecia, sino para el futuro del euro y de la misma Unión Europea.

Sin embargo, los griegos fueron contundentes al considerar que, sea el camino que deban seguir, no están en posibilidad de someterse a más ajustes.

Una anécdota reseñada por la escritora Paone da una idea de las razones del “No”: “En enero de 2013, en unos días muy fríos, la brutal subida de los impuestos del combustible para la calefacción, que llegó a más del 400%, centraba las conversaciones. El ministro de Hacienda dijo que los impuestos no se podían bajar y que había que tener paciencia un año más. Hace poco se conoció, según fuentes del Gobierno citadas por medios locales, que la medida no ha servido para aumentar la recaudación por el desplome del consumo. Una evidencia de la falta de sentido de la realidad”.

Esta semana la crisis enfrenta dos puntos de inflexión: Grecia tenía hasta el viernes en la mañana para presentar una propuesta detallada de reforma que permita un acuerdo para un rescate financiero en una cumbre de los países integrantes de la Unión Europea que se realizará hoy domingo en Bruselas.

Cualquiera de los escenarios será complicado. Al final de la tarde de este jueves Bruselas recibió por parte del gobierno griego el esperado documento que detalla las reformas para recibir un tercer rescate. Las partes se permitieron un cierto margen de optimismo en cuanto a la posibilidad de negociar y que Grecia siga integrando la eurozona.

Y es que la otra posibilidad es la que se percibe como la posible madre de varios desastres: si Grecia se ve forzada a abandonar el euro en medio de la prolongada crisis de la deuda que experimenta, Europa pagará un alto precio en términos económicos y políticos. El llamado “Grexit” podría constituir un reto para toda la economía europea y más allá de eso, uno de los más serios reveses al proyecto de integración continental iniciado al final de la Segunda Guerra Mundial.

Mientras avanza la cuenta regresiva –para muchos, una suerte de caminata hacia el patíbulo– las noticias desalentadoras se suceden en Atenas y el resto del país.

Este jueves, el gobierno griego alertó sobre la posibilidad de que se produzcan problemas en la publicación de prensa escrita por falta de papel, como consecuencia de las dificultades de suministro debido al “corralito”.

Lo anterior parece de poca monta si se compara con situaciones de vida o muerte que, literalmente, se están presentando, porque la crisis se ha convertido en eso para muchos griegos enfermos.

“Hay vidas humanas en peligro”, advirtió el director de un hospital de Atenas este jueves, al cierre de esta edición, preocupado porque el control de capitales provoque una penuria de medicamentos en el establecimiento, muy escaso ya de dinero por los recortes de la crisis.

Yiannis Kaloidas, un jubilado de 61 años con cáncer de huesos necesita medicamentos caros para combatir la enfermedad.

Antes de la crisis, los medicamentos para las enfermedades crónicas como el cáncer eran subvencionados. Pero desde entonces, los enfermos deben financiar una parte importante del tratamiento y no todos tienen medios para hacerlo.

“Mis pastillas cuestan 3.500 euros. Cobro 500 euros de pensión. Si me lo tengo que costear yo, se acabó”, explica Kaloidas en medio de la total desesperanza. Recopilación a cargo de Yuri Jiménez

Cifras que asustan. La tormenta perfecta en que se ha convertido la crisis económica de Grecia, ha dejado tremendos daños colaterales en la población civil. Por ejemplo, el PIB en caída libre.

En los últimos siete años, el Producto Interior Bruto (PIB) griego ha caído un 25%, una cifra que hace que las crisis en otros países europeos parezcan un simple resfriado.

Con la economía descontrolada, el desempleo campeante y la pobreza creciente, los acreedores exigen al gobierno nuevos recortes y la población no tiene idea de cómo podría resistirlos. 52% de jóvenes están sin empleo, por lo que la emigración se ha convertido en la única salida para muchos jóvenes griegos, en un país con un desempleo juvenil récord.

Casi un joven de menos de 25 años de cada dos, está sin empleo (49.7%). Los testimonios de familias separadas, con sus miembros viviendo en diversos países de Europa son dramáticos.

Una de las facturas más altas por los errores del pasado que está pagando Grecia tiene que ver con sus pensionados. 45% de los pensionados son pobres.

Tras décadas de abusos. En el 2009, el régimen se puso en cintura dramáticamente. Actualmente, el 45% cobra menos de 665 euros al mes, lo que los ubica en la línea de la pobreza. Este subsidio es el principal sustento para la mitad de los hogares del país y es uno de los que pretende ser recortado de nuevo.

Un 40% de niños viven en la pobreza; según un informe de la Oficina Presupuestaria del Parlamento griego. A finales de 2014 unos 2.5 millones de griegos vivían por debajo del umbral de la pobreza y 200 mil puestos fueron suprimidos. Esta es la cifra de cesados a partir del 2009 y hasta ahora.

ELABORADO CON INFORMACIÓN DE BBC MUNDO