El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, suspendió medida por los fuertes temblores que dejaron dos muertos y más de 2.000 viviendas dañadas

 9 mayo, 2014

Managua

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, suspendió este viernes la alerta roja que regía desde hace casi un mes en seis municipios de la región del Pacífico, incluida la capital, a raíz de fuertes temblores que dejaron dos muertos y más de 2.000 viviendas dañadas.

El director del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), Guillermo González, anunció el cambio de alerta roja a alerta amarilla en los municipios de Managua, ciudad Sandino, Mateare, Nagarote, La Paz Centro y León, tras comprobarse una gradual disminución de la actividad sísmica.

El gobierno autorizó, asimismo, a reanudar el próximo lunes las clases, que permanecían suspendidas en estos seis municipios de los departamentos de Managua y León (noroeste), y actualizar los planes de evacuación en los colegios.

Ortega pidió al Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) mantener "una vigilancia estricta de los fenómenos sismológicos", debido a que los expertos no descartan que ocurra otro temblor "de gran importancia", principalmente en la capital, debajo de la cual pasan una serie de fallas.

"En Managua tenemos fallas debajo de nuestras casas que son mucho más peligrosas", advirtió el director de geofísica de Inerte, el alemán Wildred Strauss.

Nicaragua fue sacudida el 10 y 11 de abril por dos terremotos de 6,2 y 6,1 grados Richter, originados a poca profundidad cerca de los volcanes Momotombo y Apoyeque, en las costas del lago Xolotlán, que bordea los departamentos de Managua y León.

Los temblores fueron seguidos por más de 1.000 réplicas, algunas de las cuales ocurrieron debajo de Managua, que en 1972 fue destruida por un terremoto que dejó unos 10.000 muertos y centenares de heridos.

El gobierno decidió reforzar el trabajo de Ineter con más personal y la instalación de 15 nuevas estaciones sísmicas, informó Strauss.

Un grupo de expertos internacionales llegaron hace tres semanas a Nicaragua para estudiar la simicidad que mantuvo en vilo a la población.

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