En la tragedia murieron 362 reclusos

 14 febrero, 2013

Tegucigalpa (AFP). Familiares de los 362 reclusos que murieron hace un año en el incendio del penal de Comayagua, Honduras , exigieron este jueves al gobierno de Porfirio Lobo, el pago de indemnizaciones y el castigo para las autoridades culpables de la tragedia.

“No a la impunidad, por la verdad, la justicia y la reparación”, decía la manta que unos cien manifestantes colocaron en un portón de acceso a la Casa Presidencial.

El fiscal del Comité de Familiares de Víctimas del Penal de Comayagua, Luis Euceda, dijo a la AFP que se debe castigar a los culpables, porque ya pasó un año desde la tragedia.

A la medianoche del 14 de febrero de 2012, un incendio en la prisión de Comayagua se convirtió en un infierno para los 852 internos.

Las llaves de las celdas se confundieron y la demora en abrirlas generó la muerte de la mayoría de recluidos en cinco de diez de ellas, diseñadas originalmente para albergar a 45 personas cada una, pero en las que se hallaban hasta 100 reos.

La Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos estableció que el fuego fue causado por un cigarro, un encendedor o un fósforo.

Según organismos de derechos humanos y entidades estatales de Honduras , las 24 cárceles del país enfrentan severos problemas de hacinamiento, porque fueron construidas para albergar a unos 8.000 presos, pero mantienen a unos 13.000, el 60% de ellos sin condena.

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