14 abril, 2014

Damasco

Las tropas regulares sirias, respaldadas por el Hezbolá libanés, recuperaron la antigua ciudad cristiana de Maalula este lunes, al día siguiente de que el presidente Bashar al-Asad evocara un giro del conflicto a favor del régimen.

El ejército sirio retomó el control de la ciudad cristiana de Maalula, en la región de Qalamun al norte de Damasco, anunció una fuente de seguridad.

"El ejército tomó Maalula y restableció la seguridad y la estabilidad. El terrorismo está aniquilado en la región de Qalamun", precisó la fuente. Los rebeldes habían tomado el control total de la ciudad hace cuatro meses.

"Esta operación se produce en el marco de la toma de control de la región de Qalamun. Un gran número de terroristas murieron, mientras que aquellos que escaparon serán perseguidos", añadió esta fuente.

Desde el comienzo de la rebelión popular en marzo de 2011, el gobierno califica de "terroristas" a los opositores y rebeldes que buscan derrocar a al-Asad.

 Un combatiente rebelde apunta con su rifle detrás de una pared. La guerra en Siria ha cobrado por tres años más de 150.000 vidas.
Un combatiente rebelde apunta con su rifle detrás de una pared. La guerra en Siria ha cobrado por tres años más de 150.000 vidas.

El control de Maalula, situada a 55 kilómetros al norte de Damasco en una carretera que enlaza la capital siria con Líbano, "reforzará el control de los puntos de paso de la frontera" con Líbano, apuntó la fuente de seguridad.

"La región de Qalamun está prácticamente bajo control del Hezbolá y de las fuerzas del régimen", estimó por su parte el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña.

Según distintas estimaciones, el Hezbolá libanés cuenta con un mínimo de 5.000 combatientes en Siria y está formando en Líbano a varios miles más, antes de desplegarlos. Se considera que unos 300 combatientes del Hezbolá han muerto en el conflicto.

Expertos han señalado que la intervención en Siria ha permitido a los combatientes del movimiento chiita adquirir una experiencia en la lucha antiguerrillera de la que carecían. Tras defenderse de los tanques y aviones israelíes, el Hezbolá pasó a luchar contra los "takfiri" o islamistas sunitas hostiles a Asad.

"Una nueva generación de combatientes del Hezbolá está apareciendo en Siria", afirmó Andrew Exum, un ex alto funcionario del ministerio de Defensa estadounidense.

La participación del Hezbolá libanés en el conflicto sirio ha permitido a este movimiento chiita "adquirir un buen conocimiento de la guerra irregular y una experiencia del combate", estimó por su parte Jeffrey White, un ex agente de inteligencia militar estadounidense.

"El Hezbolá está llevando a cabo operaciones, incluso ofensivas, y no sólo luchando en batallas tácticas", escribió White en un informe para el Combating Terrorism Center (CTC, Centro de Combate al Terrorismo) de la academia militar de West Point.

Gracias, entre otras cosas, a esta intervención del Hezbolá, las tropas gubernamentales retomaron recientemente el control de ciudades clave, como Yabrud o Rankus.

El domingo, Asad había evocado un giro en la guerra en Siria en favor del régimen.

"Hay un giro en la crisis, a nivel militar, y el ejército realiza permanentemente hazañas en la guerra contra el terrorismo", declaró Asad.

En las últimas semanas, el ejército sirio logró importantes avances, tomando varios bastiones rebeldes en Qalamun, cerca de la frontera con Líbano, y en la provincia central de Homs.

En cambio, los rebeldes penetraron en la región costera de Latakia, feudo del presidente Asad.