Cincuenta años atrás, el activista Malcom X fue asesinado. Una figura clave de la década de los años 60, su legado se mantiene total vigencia medio siglo después de su muerte

Por: Arnoldo Rivera J. 1 marzo, 2015
Malcom X es considerado hoy una figura icónica de los Estados Unidos y la lucha por los derechos civiles. | FOTO: AFP
Malcom X es considerado hoy una figura icónica de los Estados Unidos y la lucha por los derechos civiles. | FOTO: AFP

Malcom X no tenía dotes proféticas; solamente entendía en lo que estaba metido.

A los 39 años, era un abanderado de la igualdad racial y un combatiente contra la brutalidad de los blancos; un campo minado en Estados Unidos, hoy como ayer.

Figura clave del trepidante decenio de los 60, a Malcom X lo ponían como rival del otro luchador por la reivindicación de los negros: el reverendo Martin Luther King; algo a lo que él no prestaba atención.

Ambos somos considerados enemigos del sistema ; la única duda es cuál de nosotros dos será asesinado primero”.

Malcom X no era profeta, pero el 21 de febrero de 1965, fue asesinado de 16 balazos.

Fue sepultado el 27 de ese mes, en el cementerio Ferncliff en Nueva York.

Ahí, uno de los amigos de Malcom X le arrebató su pala a un sepultero y le gritó: “No permitiremos que le entierren unos blancos”. Junto con otros compañeros, procedió a echar tierra sobre el féretro.

En el elogio fúnebre, Ossie Davis, actor y activista, se refirió Malcom X como “nuestro brillante príncipe negro”.

Sin embargo, el dirigente no había muerto a manos de algún “demonio de ojos azules” (como se refería a los blancos). El gatillo lo jaló un negro.

Thomas Hagan , conocido como Talmadge X Hayer, fue el único que admitió haber disparado contra el activista. Miembro activo de la Nación del Islam, Hayer estuvo encarcelado 44 años.

Norman 3X Butler y Thomas 15X Johnson fueron también sentenciados, a pesar de su alegada inocencia y de que Hagan aseguró que ellos dos no fueron parte del asesinato.

Hagan, quien solo tenía 22 años en aquel entonces, salió en libertad en abril del 2010.

Malcom X había sido miembro la Nación del Islam; pero fue expulsado en 1964, por afirmar que el asesinato de John F. Kennedy (22 de noviembre de 1963) fue provocado por la violencia que la Casa Blanca extiende por el mundo.

El FBI había sido informado de que la Nación del Islam planeaba matar al activista.

Públicamente distanciado de Elijah Muhammad –líder indiscutido de esa agrupación– , las amenazas contra la vida de Malcom X no se disimulaban: “Merece que le corten la cabeza”.

Él lo sabía: “Vivo como un hombre muerto. Estoy marcado. El problema mío se resolverá con muerte y violencia”, expresó pocos días antes de aquel fatídico 21 de febrero, cuando fue baleado delante de su mujer e hijos.

Legado

En marzo de 1965, poco después de su asesinato, la revista Time –recordó un artículo de BBC– se refirió a él como un “demagogo desvergonzado, cuyo evangelio era el odio y cuyo su credo era la violencia”.

Como el “doctor tiempo” todo lo cura, la misma publicación expresó un punto de vista completamente distinto con motivo del cincuentenario de su fallecimiento.

“Durante su vida, Malcolm X ya estaba reinventándose, desde una juventud problemática a un defensor del separatismo negro a un activista de los derechos humanos. Su legado ha crecido desde su muerte, desde una reputación como un agitador peligroso a la de un icono estadounidense”.

Los recientes hechos de violencia racial contra jóvenes negros, le dieron una nueva vigencia a Malcom X.

Recordaron, además, que Estados Unidos aún tiene un problema que resolver con el racismo.

Durante los actos de conmemoración de la muerte, Ilyasah Shabazz, hija del deasaparecido activista, hizo un llamado a mantener vivo el legado de su padre.

“Era solo un hombre joven y dio todo lo que pudo a este país, a su gente. Espero que aseguremos que no fue en vano”, según el sitio de Telesur.

Hagan, el mismo asesino confeso de Malcom X cambió su percepción.

“Me arrepiento de haber participado en algo que nunca debió ocurrir”, según reseó, entonces, El Mundo.

“La historia ha acabado demostrando que lo que decía Malcom X era verdad”, sentenció.