Australiano descontaba siete años de cárcel por haber difundido "informaciones falsas" y haber apoyado a los Hermanos Musulmanes del derrocado presidente Mohamed Mursi

 1 febrero, 2015

El Cairo

Peter Greste fue detenido en diciembre de 2013 por haber instalado sin autorización una oficina de la cadena Al Jazeera en la habitación de un hotel.
Peter Greste fue detenido en diciembre de 2013 por haber instalado sin autorización una oficina de la cadena Al Jazeera en la habitación de un hotel.

Egipto ordenó el domingo la expulsión del periodista australiano de la cadena Al Jazeera, condenado a siete años de prisión por haber difundido "informaciones falsas" y haber apoyado a los Hermanos Musulmanes del derrocado presidente Mohamed Mursi, dijo a la AFP un alto funcionario.

El responsable del ministerio del Interior confirmó la expulsión de Peter Greste detenido en diciembre de 2013 junto el periodista egipto-canadiense Mohamed Fadel Fahmy, acusados de haber instalado sin autorización una oficina de la cadena en la habitación de un hotel.

Un funcionario del aeropuerto informó que el periodista abordó un avión en El Cairo rumbo a Chipre.

"La decisión de expulsar a Peter Greste hacia Australia fue tomada por decreto presidencial", dijo la fuente oficial citando un comunicado.

El periodista fue detenido en plena crisis entre Egipto y Catar tras el derrocamiento de Mursi por parte del exjefe del ejército y actual presidente, Abdel Fatah al Sisi.

Cuando fueron detenidos en una habitación de hotel transformada en oficina en el Cairo, los reporteros no tenían la acreditación obligatoria para los medios.

En el juicio también fue condenado a diez años de prisión el colaborador egipcio de la cadena, Baher Mohamed.

Según un decreto reciente promulgado por Sisi, los extranjeros condenados en Egipto pueden ser deportados para cumplir penas en sus países de origen, aunque es improbable que ni Greste ni Fadel Fahmy sean juzgados tras regresar.

El arresto de los periodistas generó críticas en todo el mundo, y tanto Estados Unidos y como la ONU condenaron el proceso al cual fueron sometidos los corresponsales.