24 mayo, 2013

Londres. AP. Una líder de los Boy Scouts podría haber evitado mayor derramamiento de sangre al distraer a un integrista musulmán que decapitó a un soldado en una calle de Londres.

Ingrid Loyau-Kennett se apeó del autobús y dialogó con dos atacantes tras intentar ayudar al soldado tendido en la calle, pero descubrió que no tenía pulso y había fallecido.

La madre, de 48 años, habló con ambos atacantes, cubiertos de sangre, hasta que llegaron agentes de la Policía.

Loyau-Kennett dijo antenoche y ayer a varios medios de comunicación británicos que regresaba de Francia y acudía a visitar a sus hijos en Londres cuando se detuvo el autobús debido al ataque.

Agregó que vio un automóvil accidentado y a la víctima tendida en la calle, a quien intentó socorrer por tener conocimientos de primeros auxilios.

Loyau-Kennett se percató de que el hombre había muerto.