16 abril, 2016

Brasilia

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, canceló el sábado su participación en un acto partidario y se puso al frente de las negociaciones con legisladores para impedir el proceso de destitución que la oposición impulsa en su contra en el Congreso.

Rousseff asumió su segundo mandato en enero de 2015 y debería entregar la banda presidencial el 1 de enero de 2019.
Rousseff asumió su segundo mandato en enero de 2015 y debería entregar la banda presidencial el 1 de enero de 2019.

"Ella no va a ir, se quedará haciendo las últimas negociaciones para la votación del domingo", dijo a la AFP un asesor del Palacio de Planalto (gobierno), en Brasilia.

El evento formaba parte de una contraofensiva de Rousseff, que incluyó la emisión de un video en las redes sociales en el que trató de golpistas y aventureros a quienes buscan removerla de su cargo, así como una extensa ronda de conversaciones con diputados para intentar desactivar el "impeachment" (proceso de destitución).

Sumergida en una crisis vertiginosa y con su popularidad por el piso, la presidenta por el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) fue acusada por la oposición de manipular las cuentas públicas en 2014 -año en que fue reelegida- y a inicios del 2015.

La oposición necesita sumar 342 votos en la Cámara de Diputados (de un total de 513) para aprobar la moción, que de ser ratificada por el Senado, la apartaría del cargo y dejaría el poder en manos del vicepresidente Michel Temer (PMDB, centro).

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