28 octubre, 2012
 Un policía vigilaba ayer un campo de refugiados musulmanes. | AP.
Un policía vigilaba ayer un campo de refugiados musulmanes. | AP.

Sittwe. AFP. Miles de personas que huyen de la nueva oleada de violencia entre budistas y musulmanes en el oeste de Birmania se dirigen hacia los ya sobrepoblados campos de refugiados de la capital del Estado de Rajín, Sittwe, informó ayer Naciones Unidas.

Tras varias semanas de tranquilidad relativa en una región bajo estado de emergencia desde los primeros enfrentamientos de junio, la violencia surgió de nuevo entre budistas de la etnia rajín y los rohingyas, minoría musulmana apátrida considerada por la ONU como una de las más perseguidas del planeta.

Según los medios de comunicación del Estado, desde el pasado domingo, 82 personas han perdido la vida y un centenar han resultado heridas.

La nueva ola de enfrentamientos ha llevado a miles de personas a huir de nuevo. “Por el momento, tenemos conocimiento de 3.200 nuevos desplazados que han llegado a los campos y alrededores”, dijo Vivian Tan, portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados. “Otros 2.500 estarían en camino”, agregó.

Hartos de la atención que se da a la minoría musulmana perseguida de los rohingyas, los budistas de la etnia rajín han decidido hacer oír su voz, con tintes racistas.

Muchos denuncian la presencia en “sus” tierras de 800.000 rohingyas, a los que ven como inmigrantes procedentes del vecino Bangladesh. Y se rebelan contra la atención que concede la ONU y las ONG extranjeras desde hace años a esta minoría apátrida.

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