Según estimaciones preliminares, 70% de la población fue desplazada

 18 marzo, 2015

Sidney, Australia

El paso del ciclón Pam ha causado al menos 11 muertos en Vanuatu, donde los equipos de rescate intentan evaluar los daños, mientras las autoridades temen que los supervivientes de las zonas más remotas se enfrenten pronto a una hambruna por la falta de provisiones.

La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCAH) situó este martes el número de fallecidos en 24, aunque más tarde lo revisó a la baja y cifró en 11 las víctimas mortales, en coincidencia con los datos oficiales de las autoridades de Vanuatu.

El organismo añadió que 3.300 personas están alojadas en 37 centros de evacuación en Torba y Pename, dos de las seis provincias del país, así como en la isla de Efate, en la provincia de Shefa, la única jurisdicción donde de momento se ha declarado el estado de emergencia.

Las autoridades estimaron que 70 por ciento de la población ha sido desplazada y 90 por ciento de los edificios de la capital Port Vila han resultado dañados, pero el impacto completo del ciclón en el archipiélago todavía no se ha podido establecer debido al mal estado de las comunicaciones.

La situación en gran parte de las 80 islas del país todavía se desconoce y se teme que los sobrevivientes se enfrenten pronto a la hambruna, según alertaron el martes fuentes del gobierno local.

“Confiamos en que en la primera semana los cultivos y las plantas de las huertas aún se puedan comer, pero después necesitaremos algunas raciones (de alimentos) en el terreno”, dijo un oficial de la presidencia del país, Benjamin Shing, a la cadena australiana ABC.

La delegada de la Cruz Roja Jacqueline de Gaillarde, alertó de que los comercios disponen de pocos víveres porque mucha gente hizo acopio antes de la llegada del Pam y muchas de esas reservas se perdieron o quedaron destruidas.

“Necesitamos comida para las próximas semanas, personal que haga evaluaciones y transporte. Necesitamos barcos para acceder a las islas porque muchos aeropuertos ahí son pistas de hierba que están inundadas y no se puede aterrizar”, declaró Gaillarde a ABC.

Otra de las prioridades es llevar a las zonas afectadas material sanitario y de primeros auxilios, agua potable y refugios.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó, en un comunicado, del riesgo de propagación de un brote de sarampión.

Unicef también expresó su preocupación por unos 70.000 niños que pueden haber perdido sus casas o han sido afectados por el paso del Pam, e informó que ha enviado equipos de primeros auxilios y medicamentos que se necesitan urgentemente en Vanuatu.

La ministra de Asuntos Exteriores australiana, Julie Bishop, confirmó “daños significativos” en las islas del sur después de que aviones militares australianos realizaron un reconocimiento aéreo.

Según Bishop, más del 80 por ciento de las casas y edificaciones de la isla de Tanna, situada a 200 kilómetros de Port Vila, han quedado destruidos completamente o parcialmente, al igual que las plantaciones.

Vanua
Vanua

Personal del gobierno y de organizaciones humanitarias comenzó a llegar a Tanna, donde los primeros informes divulgados el lunes dan cuenta que el ciclón ha dejado prácticamente en ruinas se territorio habitado por unas 29.000 personas.

Los trabajos de limpieza continuaron en Port Vila, donde el aeropuerto reanudó todos los vuelos internacionales, pero la mayoría de los nacionales siguen detenidos.

Vanuatu, que vinculó el poder devastador del Pam al cambio climático, sufrió el año pasado el embate del ciclón Lusi, que causó 10 muertos, dañó las infraestructuras y cultivos y contaminó las fuentes de agua.

“La situación en el Pacífico es el ejemplo que más ilustra lo que es el impacto tangible del cambio climático: es devastador”, aseguró el jefe de la oficina del Programa de Desarrollo de la ONU en la región, Osnat Lubrani.

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