Naciones Unidas da cifra de 24 muertes y más de 3.000 desplazados

 17 marzo, 2015

Port Vila, Vanuatu. AFP y AP. El presidente de Vanuatu –pequeño archipiélago en el Pacífico sur–, Baldwin Lonsdale, pidió ayuda ayer a la comunidad internacional para “reconstruir todo” en el país tras el paso del ciclón Pam, al tiempo que las organizaciones humanitarias intentaban asistir, con grandes dificultades, a los habitantes.

El meteoro, con vientos de hasta 320 kilómetros por hora (categoría 5 en la escala Saffir/Simpson , la máxima), golpeó de lleno el sábado el territorio, causó 24 muertos y obligó a 3.300 a dejar sus hogares, precisó Naciones Unidas.

“Las necesidades humanitarias son inmediatas. Necesitamos ahora mismo” la asistencia, declaró el mandatario, emocionado, antes de regresar a su país desde Sendái, Japón, donde participó en una reunión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre prevención de catástrofes naturales.

“A largo plazo necesitamos apoyo financiero y ayuda para empezar a reconstruir nuestras infraestructuras; tenemos que reconstruir todo”, añadió.

Por su parte, los empleados de las ONG señalaban la falta de medios para distribuir los víveres en las islas más alejadas de ese Estado, a pesar de que la ayuda empezaba a llegar por avión a Port Vila, la capital.

Las comunicaciones por radio y teléfono hacia al exterior no se habían restablecido el lunes, a dos días de que el país sufrió el embate de lo que el presidente llamó “monstruosa tormenta”, informó la Oficina para la Coordinación de Acciones Humanitarias de la ONU.

Desastre en Vanuatu
Desastre en Vanuatu

Agregó que 3.300 personas se encontraban en 37 centros de refugio en la isla principal del archipiélago, Efate, y en las provincias de Torba y Penama. “Se han distribuido raciones básicas de emergencia a los evacuados, en las que hay agua, arroz, pescado o carne enlatada, café, té, azúcar, bizcochos y otros artículos”, añadió el informe.

Aeronaves militares de Nueva Caledonia, Australia y Nueva Zelanda han llevado a cabo análisis aéreos del desastre.

El informe más reciente se dio a conocer cuando el presidente de Vanuatu volaba de regreso al país, que repetidamente había hecho advertencias sobre los efectos devastadores que ha provocado el cambio climático al aumentar el nivel del mar.

Visiblemente agotado y con los ojos enrojecidos por no dormir, Baldwin Lonsdale afirmó que el paso del ciclón Pam destruyó o dañó 90% de los inmuebles en la capital.

“Este fue un ciclón muy devastador en Vanuatu. Lo describiría como un monstruo. Asestó un revés al Gobierno y al pueblo de Vanuatu. Todo desarrollo logrado se ha reducido a cero”, apuntó.

Funcionarios en Vanuatu todavía no habían podido contactar con las islas periféricas y estaban tratando de determinar el alcance de la devastación.

Paolo Malatu, coordinador de la Oficina Nacional de Gestión de Desastres de Vanuatu, expresó que se había enviado cada avión y helicóptero disponible a las islas periféricas más afectadas.

“El daño en viviendas e infraestructura es grave”, añadió. “La prioridad en este momento es que la gente tenga agua, comida y refugio”.

El aeropuerto de Port Vila reanudó su actividad, lo que permitía la llegada de vuelos con materiales de asistencia. Lonsdale indico que se necesitaban una serie de artículos, desde lonas a contenedores de agua, pasando por artículos médicos y herramientas de construcción.

El hospital de Port Vila estaba lleno de pacientes y algunas camas fueron colocadas fuera por temor a que el edificio ya no sea seguro. “Nos urge ayuda”, manifestó el médico Richard Leona.

En Port Vila, barcos destrozados cubrían el puerto y montones de artículos del hogar yacían empapados y enredados entre ramas de árboles en los lugares donde antes se levantaban las viviendas a los que pertenecían.

Muchos de los residentes de la ciudad pasaron el lunes retirando árboles caídos y limpiando lo que quedó de sus casas. Los que se quedaron sin ella suelen alojarse con familiares cuyas viviendas resistieron a Pam, o duermen en albergues temporales levantados por organizaciones humanitarias, dijo la portavoz de Unicef, Alice Clements.

El acceso a comida y agua era una preocupación urgente, recalcó Clements desde Port Vila. Gran parte del suministro de agua de la ciudad se contaminó, por lo que muchos residentes la hierven antes de beberla.

Mediante vuelos de reconocimiento se avistaron algunas comunidades totalmente destruidas, informó el jefe de la Sociedad de la Cruz Roja de Vanuatu, Hannington Alatoa.

Vanuatu tiene 267.000 habitantes repartidos en 65 islas. Unas 47.000 personas viven en la capital. Unicef estima que entre los afectados por el ciclón hay 54.000 niños.