35% de las zonas hiperindustrializadas sufrirían problemas serios de licuefacción en caso de un fuerte seísmo

 24 junio, 2014

Tokio

Las autoridades japonesas están preocupadas por los efectos de un terremoto en la industria de esa nación.
Las autoridades japonesas están preocupadas por los efectos de un terremoto en la industria de esa nación.

Una investigación del Gobierno de Japón ha subrayado que más de un tercio de las regiones más industrializadas del país sufrirían licuefacción del suelo, destructivo fenómeno que provoca corrimientos del terreno, en caso de que un fuerte terremoto golpeara su costa oriental.

El reciente informe, llevado a cabo por la Agencia de Energía y Recursos Naturales del Ministerio de Economía, muestra que el 35% de estas zonas hiperindustrializadas sufrirían problemas serios de licuefacción.

Dichas zonas se ubican en las bahías de Tokio e Ise, en la costa del Pacífico, y en las de Osaka y del Mar Interior de Japón, en el oeste del país.

La licuefacción se suele producir en terrenos poco compactos y especialmente en zonas bajas cercanas a masas de agua, como es el caso de estas áreas industriales, que en su mayor parte ocupan terrenos artificiales ganados al mar.

Tras el impacto del terremoto, el terreno adquiere la consistencia de un líquido espeso, lo que puede provocar la inclinación de edificios y de todo tipo de infraestructura, incluidas conducciones y depósitos de combustible, lo que implica un serio peligro de incendios y explosiones.

El peligro aumenta al tener en cuenta que la mayor parte de las refinerías y petroquímicas de estas regiones se encuentran sobre terreno ganado al mar.

Los dos escenarios más peligrosos, según la Agencia, se producirían en caso de que se registrara un terremoto en la bahía de Tokio o en la fosa de Nankai (este de Japón), uno de los puntos con mayor actividad sísmica del mundo y donde los expertos predicen que se producirá un fuerte seísmo en las próximas décadas.

En caso de terremoto en el estuario de Tokio, la investigación identificó más de 700 instalaciones donde la probabilidad de licuefacción es bastante alta de un total de 2.827 que estarían en riesgo en caso de seísmo.

Si el temblor es en Nankai, unas 1.440 correrían un riesgo alto de licuefacción, un 43% de todas las que se exponen a sufrir daños por un terremoto en la bahía de Osaka y en las ensenadas del Mar Interior de Japón.

Tras el informe, la Agencia ha pedido a la veintena de empresas propietarias de estos emplazamientos que realicen una investigación a fondo de los terrenos para buscar futuras soluciones.

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