El G7 se comprometerá hoy a tomar medidas para reducir la dependencia energética europea de Rusia

 5 junio, 2014
El primer ministro italiano, Matteo Renzi; su homólogo canadiense, Stephen Harper; el presidente estadounidense, Barack Obama; el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy; la canciller Angela Merkel, y el primer ministro británico, David Cameron; posan para una foto de familia durante la segunda jornada de celebración de la cumbre de líderes del G7 en la sede del Consejo de la Unión Europea en Bruselas (Bélgica)
El primer ministro italiano, Matteo Renzi; su homólogo canadiense, Stephen Harper; el presidente estadounidense, Barack Obama; el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy; la canciller Angela Merkel, y el primer ministro británico, David Cameron; posan para una foto de familia durante la segunda jornada de celebración de la cumbre de líderes del G7 en la sede del Consejo de la Unión Europea en Bruselas (Bélgica)

Bruselas.

Los líderes del G7 reanudaron este jueves la cumbre que comenzaron la víspera urgiendo a Vladimir Putin a que hable con el presidente electo ucraniano con quien el jefe del Kremlin no excluyó reunirse durante las ceremonias del Desembarco en Francia.

Al igual que ayer, Putin, considerado responsable de la desestabilización de Ucrania y de hecho excluido de estas reuniones informales de las potencias mundiales tras la anexión de Crimea, estará una vez más ausente físicamente pero presente en los debates.

La reunión se lleva a cabo antes de que los líderes de las principales potencias económicas se trasladen a Francia para asistir el viernes a la ceremonia por el 70 aniversario del desembarco aliado en Normandía.

Antes, el presidente ruso mantendrá encuentros bilaterales con su homólogo francés François Hollande, el primer ministro británico David Cameron, la canciller alemana Angela Merkel y, tal vez también con el presidente electo ucraniano Petro Poroshenko y el mandatario estadounidense Barack Obama.

"No voy a evitar a nadie y evidentemente hablaré con todo el mundo", declaró Vladimir Putin en una entrevista con medios franceses difundida el miércoles por la noche, cuando los líderes del G7 se sentaban alrededor de una mesa en Bruselas para una cena de trabajo dedicada a Ucrania.

En esta entrevista Putin tuvo la oportunidad de cargar contra Estados Unidos, que lo acusa de permitir el paso de "combatientes y armas" por su frontera con Ucrania y lo desafió a mostrar pruebas.

"Afirmar es una cosa. Tener pruebas es otra cosa. Les repito: No hay ninguna fuerza rusa, ningún instructor ruso en el sureste de Ucrania. No la hubo ni la habrá", afirmó Putin.

La reunión del miércoles terminó con un comunicado en el que el G7 insta a Putin a obrar por la estabilización de Ucrania retirando sus tropas de la frontera, cesando el "apoyo" a los separatistas, cooperando con el presidente electo ucraniano y alcanzando un acuerdo sobre el suministro de gas a la exrepública soviética.

"Las acciones para desestabilizar el este de Ucrania son inaceptables y deben cesar", indicaron los líderes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia y Japón.

Si no se cumplen estas "condiciones" el G7 está dispuesto a "implementar sanciones que impongan un mayor costo a Rusia si lo demandan los acontecimientos".

Pero la relación entre causa y efecto no es automática, señaló la canciller alemana Angela Merkel. Si Rusia no cumple las condiciones, los líderes se volverán a reunir para evaluar los siguientes pasos, subrayó.

Agenda. En la agenda de trabajo de este jueves, Ucrania y Rusia volverán a estar en el centro del debate, en esta ocasión a través de la energía.

Según un proyecto de declaración al que tuvo acceso la AFP, el G7 considera "inaceptable" el uso del "suministro energético con fines de coerción política o como una amenaza a la seguridad".

La Unión Europea (UE), Estados Unidos y Ucrania acusan a Rusia de utilizar el suministro de gas como un "arma energética". Moscú aplazó hasta el 10 de junio la amenaza de cortar el gas a Kiev si no regulariza las facturas impagadas, que totalizan más de 3.000 millones de dólares.

Kiev ya pagó al gigante ruso Gazprom 786 millones de dólares el fin de semana pasado, lo que le permitió atrasar la fecha límite que había dado Moscú para pasar a un sistema de prepago para sus entregas de gas.

Para la UE el tema es primordial, ya que por Ucrania transitan 65.000 de los 133.000 millones de m3 de gas que compra a Rusia y una interrupción del suministro a Ucrania puede traducirse en un cierre del grifo de gas a los clientes europeos de Gazprom.

Entre los otros temas de la agenda, destaca también la situación económica cuando todas las señales apuntan a que la peor crisis económica en décadas comienza a ceder.

Reforzar el sector financiero, luchar contra la evasión fiscal e impulsar la liberalización del comercio internacional figuran en el proyecto de declaración final, con un especial foco en "fomentar la creación de empleo y el crecimiento, principal prioridad" para los líderes del G7.

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