16 enero, 2013

La Habana. EFE. El brote de cólera que afecta a La Habana, y que fue confirmado ayer oficialmente, obligó a las autoridades a tomar medidas como el cierre de cafeterías, el uso de cloro para limpiar las manos y la publicación de carteles de advertencia en los que se evita mencionar el nombre del mal.

En el Cerro, el céntrico municipio de la capital cubana donde se detectó el brote a principios de enero, varios vecinos dijeron que médicos y enfermeras habían visitado sus casas interesándose por casos de diarrea y les advirtieron de que, ante cualquier malestar, debían informar de inmediato.

El Ministerio de Salud informó ayer, en nota oficial, de que, tras detectarse el brote de cólera en La Habana, se habían confirmado 51 casos, y la trasmisión de la enfermedad “se halla en fase de extinción”.

La reaparición del mal tiene lugar después de que en agosto el Gobierno dio por concluido un brote que afectó principalmente al este del país. Hubo tres muertos y 417 enfermos, según datos oficiales.

La nota oficial se conoció días después de que varios blogueros y medios independientes alertaron de la existencia de enfermos en varios municipios de la ciudad.

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