Según las autoridades, todavía quedan en la mina unos 90 mineros, pero las posibilidades de que haya sobrevivientes son casi nulas.

 15 mayo, 2014
Decenas de socorristas trabajan frenéticamente para rescatar a los mineros.
Decenas de socorristas trabajan frenéticamente para rescatar a los mineros.

El principal sindicato de Turquía convocó a una huelga masiva el jueves para protestar por el accidente de la mina de carbón de Soma, cuyo trágico balance de 282 muertos y decenas de mineros atrapados bajo tierra indignó al país.

"Los que continúan con las privatizaciones" poniendo "en peligro la vida de los trabajadores para reducir los costos" son "los culpables de la masacre de Soma, afirmó en su sitio web la Confederación de Sindicatos Trabajadores Públicos de Turquía (KESK).

Los responsables "deben rendir cuentas" afirmó la KESK, que representa a unos 240.000 empleados.

La desesperación y la ira aumentaban mientras disminuía la esperanza de rescatar con vida a docenas de mineros que permanecían prisioneros en la mina de carbón de Soma, ciudad de la provincia de Manisa (oeste).

"Tenemos 282 muertos", dijo en la mañana del jueves Taner Yildiz, el ministro de Energía.

El balance precedente era de 274 muertos.

Según las autoridades, todavía quedan en la mina unos 90 mineros, pero las posibilidades de que haya sobrevivientes son casi nulas.

"No hemos retirado mineros con vida en las últimas 12 horas", dijo Taner Yildiz, que agregó que había dos galerías a las cuales los socorrista todavía no pudieron acceder.

El miércoles, miles de manifestantes chocaron con la policía en Ankara y Estambul.

Los manifestantes acusaban al gobierno y a la industria minera de negligencia.

El primer ministro Recep Tayyip Erdogan prometió que se llevarían a cabo investigaciones sobre la causa del desastre, pero rechazó las acusaciones de que el gobierno era culpable, afirmando que "estos accidentes ocurren".

La gran explosión que se produjo el martes en la mina se debió al parecer a un desperfecto eléctrico.

El miércoles, el primer ministro dio la impresión de querer minimizar la gravedad de este accidente, comparándolo con los desastres mineros en otros países, cuando dijo que "204 personas murieron en Gran Bretaña en 1862 y 361 personas en 1864".

Cientos de familiares y amigos acongojados que se habían congregado cerca del edificio donde Erdogan dio su conferencia de prensa estaban indignados. Algunos de ellos patearon su vehículo y el jefe del gobierno tuvo que refugiarse en un comercio.

Un asesor de Erdogan fue fotografiado pateando a un manifestante en Soma, lo que desencadenó la ira en las redes sociales.

La cólera popular también se expresó en las calles.

La policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a entre 3.000 y 4.000 manifestantes en la céntrica plaza Kizilay de Ankara, así como a miles de manifestantes en Estambul.

Esta catástrofe aumentó la presión sobre Erdogan, quien tuvo que enfrentar protestas masivas a mediados del año pasado y un gigantesco escándalo de corrupción que involucró a sus familiares y aliados en los últimos meses.

"Si las acusaciones de negligencia en la mina son demostradas, tendrán un precio político. Un acontecimiento semejante haría más convincentes las acusaciones de corrupción contra el gobierno de Erdogan", declaró a la AFP el profesor Ilter Turan de la Universidad Bilgi de Estambul.

Los familiares de los mineros que murieron en esta catástrofe comenzaron a recuperar los cadáveres de sus parientes de un depositario de agua que es utilizado como morgue improvisada en Kirkagac, a pocos kilómetros de Soma.

Las llamas han obstaculizado los esfuerzos de los socorristas que siguen tratando de encontrar supervivientes y los equipos de ayuda todavía no lograron llegar a dos huecos subterráneos.

Un minero de un sitio diferente que participa en los esfuerzos de auxilio, Murat Kurkoglu, dijo a la AFP el miércoles: "Nosotros trataremos de salvar a los que todavía están atrapados uno por uno, pero usted sabe muy bien que hay no hay más esperanzas. Todo ha terminado para ellos".

Las explosiones en las minas de carbón son comunes en Turquía, principalmente en el sector privado, donde a menudo no se respetan las reglas de seguridad.

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