Tras nueve meses de esfuerzos infructuosos, el secretario de Estado norteamericano John Kerry advirtió que si no se creaba un Estado palestino independiente, Israel corría el riesgo de convertirse en un 'Estado de apartheid'

 28 abril, 2014

Jerusalén

El secretario de Estado, John Kerry, ante una prueba muy difícil. | AP
El secretario de Estado, John Kerry, ante una prueba muy difícil. | AP

Israel y los palestinos parecían decididos a consumar la ruptura del proceso de paz este lunes, un día antes de la fecha tope prevista inicialmente para concluir las conversaciones entre ambas partes auspiciadas por Estados Unidos.

Tras nueve meses de esfuerzos infructuosos, el secretario de Estado norteamericano John Kerry advirtió que si no se creaba un Estado palestino independiente, Israel corría el riesgo de convertirse en un "Estado de apartheid". Kerry se refería así al régimen racista que gobernó Sudáfrica entre 1948 y 1994.

"Un estado unitario acabará convirtiéndose en un Estado de apartheid con ciudadanos de segunda clase, o terminará destruyendo la capacidad de Israel para ser un Estado judío", estimó Kerry, según declaraciones difundidas por el portal internet The Daily Beast.

No obstante, Kerry también consideró que el proceso de paz está en una fase de "confrontación e interrupción", pero no está muerto.

Israel había anunciado el 24 de abril que suspendía las conversaciones de paz y que tomaría "medidas", tras el acuerdo de reconciliación entre la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que administra las partes autónomas de Cisjordania, y el movimiento islamista Hamas, que controla la Franja de Gaza.

Estas conversaciones ya estaban completamente bloqueadas desde que Israel se negó a liberar, el 29 de marzo según lo previsto, a un último contingente de prisioneros palestinos y reclamó una prolongación de las negociaciones de paz más allá del 29 de abril, la fecha tope decidida inicialmente.

Desde su reanudación el 29 de julio de 2013, estas negociaciones topan con cuestiones esenciales: las fronteras, las colonias israelíes en territorio palestino ocupado, la seguridad, el estatuto de Jerusalén y los refugiados palestinos.

"Durante las conversaciones, la división era un arma que Israel usaba todos los días, preguntándonos que haríamos con Gaza", explicó el negociador palestino Saeb Erakat.

"Cuando empezamos a solucionarlo por medio de la reconciliación, Israel lo aprovechó, diciendo que los esfuerzos de paz eran incompatibles con esta reconciliación. Si no se puede lograr la paz sin Gaza ni con Gaza, quiere decir que Israel tiene un objetivo: no hacer la paz", agregó.

El Consejo Central Palestino (CCP), una instancia de la OLP, adoptó el domingo un plan que prevé la continuación de las gestiones de adhesión a alrededor de 60 instancias de la ONU y a acuerdos internacionales.

El presidente palestino Mahmud Abas había firmado a comienzos de abril las solicitudes de adhesión de Palestina a 15 acuerdos y tratados internacionales, comenzando por la Convención de Ginebra sobre la protección de civiles, iniciativas que consintió suspender hasta el final de las conversaciones.

Por su parte, Israel congeló los proyectos de construcción de viviendas palestinas en el 60% de Cisjordania, que el Estado israelí controla directamente, respondiendo así al acuerdo de reconciliación entre palestinos. Se trata de unas 600 nuevas viviendas y de la legalización de construcciones llevadas a cabo sin permiso, indicó el ministerio de Defensa israelí.

La administración militar también congeló cinco proyectos sin autorización financiados por fondos extranjeros. Se trata de un terreno de juegos financiado por Italia, la modernización de pozos financiada por Suecia, el reparto de dos cargamentos de tiendas de campaña de la ONU y de refugios por parte de una ONG francesa.